La Unión Europea quiere frenar el avance de Rusia y China en el Ártico y evitar que consoliden su control sobre la Ruta Marítima del Norte, que es cada vez más relevante como alternativa al canal de Suez, informa The Times. Sin embargo, Moscú y Pekín ya cuentan con una ventaja clara en la región, donde superan ampliamente a Europa en número de rompehielos y siguen ampliando su presencia.
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La nueva estrategia ártica de la UE, que Bruselas ha presentado este martes, marca un giro respecto al documento anterior de 2021, centrado sobre todo en los efectos ambientales del calentamiento global y la contaminación. Según el periódico, la versión actualizada está mucho más orientada a la competencia geopolítica y busca reforzar la presencia europea en el Extremo Norte frente a Rusia y China.
En una entrevista con The Times, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, defendió que el bloque necesita ponerse al día en lo que se está convirtiendo en la "primera línea de la competencia del poder global". También advirtió sobre la necesidad de impedir que la nueva ruta marítima del Ártico se transforme en un punto de estrangulamiento del comercio mundial controlado por potencias rivales.
El plan que cocina Bruselas
El nuevo plan incluye la creación de un centro de seguimiento para detectar movimientos marítimos sospechosos, el refuerzo de puertos y aeródromos con capacidad para facilitar despliegues rápidos, y una estructura especializada en vigilar y reparar cables submarinos de datos en caso de daños o sabotaje.
La estrategia también contempla ampliar la capacidad europea de rompehielos. Kallas recordó que, a través del Fondo Europeo de Defensa, la UE está invirtiendo 260 millones de euros (unos 292 millones de dólares) en tecnologías aptas para condiciones extremas, como aeronaves especializadas y sensores de largo alcance. Сontempla también la creación de un centro de seguridad marítima, cuya ubicación todavía no ha sido revelada, y que estará orientado al seguimiento de la llamada "flota en la sombra" y de la actividad de submarinos rusos.
Kallas señaló que Europa necesita reforzar la cooperación con Estados Unidos y Canadá. Aunque Dinamarca, Finlandia y Suecia son países árticos miembros de la UE, la presencia efectiva del bloque en la región es limitada, ya que Groenlandia —que pertenece a Dinamarca— no forma parte de la Unión Europea.
La realidad va por delante
Mientras Bruselas quiere reforzar su posición en el Ártico, la distancia entre los planes europeos y la situación real sobre el terreno sigue siendo considerable. Uno de los elementos clave para convertir esa estrategia en capacidad efectiva son los rompehielos, sin los cuales resulta imposible garantizar la navegación, sostener una presencia estable en aguas heladas o actuar en condiciones extremas. "Considerando la situación geopolítica actual y el cambio climático, que está abriendo rutas marítimas, necesitamos más rompehielos", defendió Kallas ya en septiembre.
Aunque Finlandia dispone de una de las principales capacidades mundiales para diseñar y construir este tipo de barcos, Kallas dejó claro que la UE no se compromete a comprarlos allí y tampoco confirmó si se emplearán fondos comunes para ello.
La navegación por la nueva ruta sigue al alza
Mientras Europa todavía debate cómo financiar y construir estos barcos, Rusia (que cuenta con la mayor flota de rompehielos del mundo, con 43 buques) ya utiliza su posición en el Ártico para desarrollar proyectos comerciales y logísticos.
La navegación por la Ruta Marítima del Norte, que atraviesa las aguas del Ártico a lo largo de las costas de Rusia, registra un fuerte auge: en septiembre se realizaron 133 viajes, un 46 % más que en agosto y más de cuatro veces la cifra del mismo mes de 2022.
Casi la mitad de los viajes correspondieron a buques con bandera rusa, pero la ruta también atrae a compañías chinas que buscan alternativas para transportar mercancías hacia Europa. El interés ha aumentado en el contexto de interrupciones y riesgos en las rutas tradicionales de Oriente Medio y el mar Rojo, donde los ataques de los hutíes frente a las costas de Yemen han afectado al tráfico marítimo internacional.
Ruta Marítima del Norte: ¿cómo cambiaría la logística global?
Frente a las declaraciones europeas, Moscú sostiene una lectura distinta. El presidente Vladímir Putin aseguró que el país nunca ha buscado la confrontación en el Ártico y afirmó que está dispuesto a cooperar con otras naciones en esa región. "Siempre hemos invitado a todos los interesados a trabajar de forma solidaria y dentro del marco del derecho internacional", declaró el mandatario.
A esa diferencia de enfoques se suma la coordinación cada vez más visible entre Moscú y Pekín en el ámbito marítimo, incluida la dimensión ártica. En esa línea, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, afirmó recientemente que Pekín está dispuesto a reforzar junto con Rusia la coordinación de sus estrategias marítimas, defender los intereses legítimos de ambas partes y garantizar la libre navegación en las principales rutas marítimas. Según la Cancillería china, la iniciativa de la Ruta de la Seda Polar coincide con los esfuerzos rusos por desarrollar las rutas marítimas del Ártico.
Así, mientras la UE sigue discutiendo estrategias, presupuestos y posibles inversiones, Rusia y China ya están transformando el deshielo del Ártico en una actividad económica y logística concreta.