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65 años después de Playa Girón: nadie se va a morir, menos ahora

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65 años después de Playa Girón: nadie se va a morir, menos ahora

"El aire toma forma de tornado,

y en él van amarrados

la muerte y el amor…”

Para hablar en estos tiempos de Playa Girón, partamos con esta bella canción de Silvio Rodríguez, 'Preludio de Girón', que es un viaje en el tiempo hacia aquellos días y noches, y también a lo más profundo de nuestro ser, donde el amor por Cuba y por la humanidad se funde en uno solo.

El abril de 1961, en las entonces totalmente desconocidas playas del Caribe cubano, cambió para siempre el rumbo del siglo pasado.

Para entenderlo mejor, recordemos que corría recién el tercer año de la Revolución cubana y no había pasado ni una semana del vuelo de Yuri Gagarin al espacio. El mundo de entonces parecía rejuvenecer seducido y tentado por los nuevos sueños que nacían, indicándole al mundo caminos de salida de su prehistoria.

Pero la prehistoria tenía para estas fechas sus propios planes. La Revolución cubana, todavía en pañales, fue vista por el Imperio como la principal amenaza para sus intereses y apetitos en el hemisferio occidental, lo que gatilló la invasión.

Se eligió un lugar de difícil acceso, menos poblado y el más atrasado de Cuba, la Ciénaga de Zapata, esperando conseguir allí, quizás no más apoyo, pero seguramente mucha menos resistencia.

El objetivo de los mercenarios que desembarcaron era tomar y mantener durante al menos un par de días, un pedazo de playa cubana para proclamar allí un "gobierno provisional", el que debería solicitar inmediatamente apoyo militar a EE.UU., para iniciar una invasión masiva con sus fuerzas regulares. Duraron menos de 72 horas. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo de Cuba ya eran una sola fuerza. En respuesta a la invasión, Fidel, por primera vez, proclamó el carácter socialista de la Revolución cubana.

La derrota de los mercenarios no solo significó una victoria militar sobre el enemigo a tan solo 90 millas de sus costas, sino que fue la mejor prueba de determinación de la inmensa mayoría de los cubanos para no permitir el regreso al pasado.

Es tan importante recordar aquellos días hoy, cuando cada vez, con más descaro, se escuchan los cuentos sobre "el paraíso que era Cuba antes de la revolución".

En aquel abril lejano, para no volver al "paraíso democrático", decenas de miles de cubanos tan pronto se enteraron de la invasión, sin esperar órdenes de arriba, por su propia cuenta y con los medios a su alcance, partieron inmediatamente hacia la zona de combates para enfrentar al enemigo.

Más de 1.000 mercenarios capturados fueron intercambiados por medicamentos y maquinaria agrícola, lo que por primera vez obligó a EE.UU. a violar temporalmente su propio bloqueo criminal, que ya dura 66 años.

Vuelvo a contar aquí la breve síntesis de esta historia, porque sé que muchos jóvenes latinoamericanos y del mundo ya no la conocen.

Los cómics de la historia oficial de los gobiernos títeres del sur y del norte no la incluyen. Es una piedra en la bota militar de los soldados de la Doctrina Monroe. Y también, para muchos cubanos de ahora, es parte de su historia familiar e íntima que hoy les da sentido y fuerza para resistir. Son temas por completo inexplicables para la lógica de los mercaderes, que tratan de imponernos mundialmente, bajo etiquetas de 'prudencia' o 'sentido común'. Los que no lo quieran entender tienen derecho a pensar como puedan, pero con ellos no existe ningún diálogo posible.

Hoy las redes sociales se convirtieron en la extensión de un Playa Girón moderno, donde nos siguen invadiendo a diario, en vez de mercenarios con cañones y fusiles de ayer, hoy solo son asesinos de sueños y esperanzas y ya no sé cuáles son más peligrosos.

Igual que hace 65 años, pueden matar, pero no pueden vencer.

Sabemos bien los problemas que está viviendo Cuba en estos días. Entendemos también que el bloqueo es la principal, pero no la única causa de la actual crisis, que ya no es solo económica, sino también social. Más allá de las consignas conocidas y de nuestra capacidad para hablar de los errores, la burocracia y lo demás, entendemos, que se trata de una realidad compleja, llena de contradicciones y riesgos, pero su solución solo le corresponde a los cubanos. Solo a ellos y a nadie más, les toca hablar de lo más doloroso y enfrentar lo más duro. Por eso, igual como condenamos los intentos de intervencionismo de sus enemigos, creo inapropiado que sus amigos le aconsejen al pueblo cubano qué es lo que debe y qué no debe hacer, desde un respeto verdadero a su soberanía.

También sé que la memoria de Girón, al igual que las ideas de Martí y Fidel ya son parte del ADN de los cubanos y una brújula histórica en la toma de sus propias decisiones. Las vidas y las muertes de los escoltas de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero de este año son la prueba de ello. 

Si los combatientes de Playa Girón, Fidel o el pueblo cubano, en los días de la invasión, se hubieran permitido una sola mentira o falsedad, su revolución habría sido derrotada.

Para poder hablar de la victoria de Playa Girón, es necesario explicar cosas esenciales de la Revolución cubana, la que a su vez jamás se entenderá sin ese universo cultural que despertó, inspiró y construyó. Viajemos hacia una de sus obras, lugar que explica lo que pasó aquí mejor que cualquier museo.

A pocos kilómetros de la costa Caribe, donde en abril de 1961 se libraron los combates, en el poblado de Pálpite, se encuentra una maravilla llamada Conjunto Artístico Comunitario Korimakao. El nombre del proyecto, sus protagonistas lo explican así: "Korimakao es un vocablo indígena que fue con el que los primeros pobladores de la Ciénaga nombraron a los pueblos nómadas, recolectores, cazadores y pescadores cercanos a nuestro territorio.El término 'kori' significa hombre y el vocablo 'macao' designa el artrópodo que se refugia en caracolas abandonadas. Esta palabra arahuaca ha servido para sintetizar nuestros sentidos y propósitos: aunar a jóvenes que lejos de sus lugares de origen, han llegado a este Conjunto concebido para llevar y dejar nuestro arte en comunidades cenagueras, cubanas o de cualquier parte del mundo”.

Oficialmente el proyecto se presenta así: "El Conjunto Artístico Comunitario Korimakao es una institución artística fundada el 13 de agosto de 1992 por el comandante de la Revolución Faustino Pérez y el reconocido actor Manuel Porto. Dedicada a ofrecer oportunidad como creadores, artistas y promotores de la actividad cultural, a jóvenes con talento y vocación, sin tener necesariamente que ser egresados de la enseñanza artística. En el Korimakao, se fusionan las artes escénicas, la música, las artes plásticas, la literatura y los medios audiovisuales, con una concepción de integralidad y diálogo transdisciplinario; apostando por el valor de la creación artística en el mejoramiento de la calidad de vida integral de los seres humanos”.

El comandante Faustino Pérez, expedicionario del Granma y combatiente en Playa Girón, quien según Fidel fue "la conducta de la revolución", optó por pasar sus últimos días aquí, en la Ciénaga de Zapata y decía que la revolución y sus logros económicos no valían nada si esto no iba acompañado de cultura. Así que Korimakao, de forma natural, fue apadrinado por él. En los primeros años se hizo evidente una realidad: un proyecto artístico que abarcaba diversas manifestaciones, no podía sostener su desarrollo únicamente con la población de un municipio con la menor densidad demográfica de Cuba. Por ello, fue necesario integrar personas provenientes de otras regiones del país e incluso del extranjero.

Su director, Yander Roche, describe cómo convocaba a los jóvenes para Korimakao: "Te prometemos que no vas a ser rico ni famoso, pero garantizamos que conocerás el arte". Entre varios intentos de explicar el proyecto, este parece bastante claro: "Korimakao es un antídoto, un remedio contra el mercado, contra la vida agitada de la capital, contra los materialismos perversos. Es un proyecto revolucionario que lucha contra la postmodernidad, que le hace la guerra a la zozobra económica con aquella sentencia dicha por un gigante, que, en medio del abismo, zanjó el debate con… la cultura es lo primero que hay que salvar”.

Cada año para el aniversario de la victoria en Playa Girón, los artistas de Korimakao hacen un gran espectáculo para los vecinos, manteniendo así, en este rincón del planeta, el tiempo conectado con el espacio.

Cuando usted viaje a Cuba y coincida allí con estos días de abril, hágase un regalo: viaje al poblado de Pálpite en Ciénaga de Zapata, provincia de Matanzas. Así podrá entender qué es para nosotros la Revolución cubana y su victoria en Playa Girón.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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