EE.UU. buscaría desescalar una eventual crisis entre Argentina y Reino Unido por las islas Malvinas antes de considerar otro tipo de intervención, afirmó el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, en una entrevista publicada este jueves por GB News.
El diplomático fue consultado específicamente sobre qué haría Washington ante un hipotético nuevo conflicto armado por el archipiélago y si EE.UU. acudiría en ayuda del Reino Unido. Waltz evitó comprometer una respuesta y señaló que una decisión de esa magnitud correspondería al presidente Donald Trump. "Es una decisión del comandante en jefe", sostuvo, antes de aclarar que no quería adelantarse al mandatario.
"Argentina es una gran amiga de Estados Unidos", destacó Waltz, quien inmediatamente recordó que Washington mantiene al mismo tiempo una "relación especial" con Reino Unido. "Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos", afirmó.
El representante estadounidense tampoco quiso precisar si Washington proporcionaría algún tipo de asistencia en caso de una escalada. "En cuanto a cualquier tipo de apoyo más allá de eso, se lo dejaré a la Casa Blanca y al presidente", señaló, dejando abierta la posición que adoptaría Trump ante un escenario de esas características.
Recursos y soberanía
Las declaraciones llegan después de que el propio Trump volviera a referirse a la disputa por las islas. El pasado 12 de septiembre, el mandatario afirmó ante periodistas que estaba seguro de que sería convocado ante un eventual conflicto entre Argentina y Reino Unido y sostuvo: "Probablemente podré resolverlo".
El pronunciamiento de Waltz se produce además en medio de una nueva escalada diplomática entre Buenos Aires y Londres. El presidente argentino, Javier Milei, anunció esta semana el inicio de un procedimiento de arbitraje internacional contra Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado en aguas próximas a las islas, y dio a Londres dos semanas para detener el emprendimiento antes de avanzar ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
Reino Unido rechazó la iniciativa argentina y reiteró su respaldo al derecho de los habitantes de las islas a decidir su futuro. Argentina, que reclama soberanía sobre las Malvinas, sostiene por su parte que la explotación de hidrocarburos en el área constituye una apropiación ilegal de recursos naturales y ha reiterado su disposición a resolver la disputa por medios diplomáticos y jurídicos.


