El Gobierno de Reino Unido convocó el miércoles a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, por el intento de Buenos Aires de "socavar los derechos y los medios de vida del pueblo" de las islas Malvinas. Una protesta refutada este jueves por el Ejecutivo de Javier Milei.
"La actividad económica lícita en las islas 'Falklands' no son actos de un compromiso internacional responsable; son intentos deliberados de socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autogobernado", aseguró la ministra británica para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran.
En un comunicado, publicado en redes sociales, enfatizó que Londres "continuará apoyando codo con codo" a las autoridades isleñas y advirtió que el accionar de Argentina arroja "interrogantes sobre la fiabilidad" del país como "socio del Reino Unido".
La queja formal del Reino Unido se produce luego de que Milei anunciara que acudirían al Tribunal Internacional del Derecho del Mar ante el "saqueo ilegal" de recursos argentinos mediante el proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte.
Respuesta inmediata
La Cancillería argentina contestó que "someter una controversia a un tribunal internacional imparcial es el acto más responsable que puede realizar un Estado" y recordó que el país europeo también forma parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
"La República Argentina rechaza la manipulación del principio de libre determinación de los pueblos que el Reino Unido pretende imponerle y que las Naciones Unidas no han aplicado a los actuales habitantes de las islas", aseguró.
Asimismo, lamentó la "insinuación de que el recurso de la Argentina a un procedimiento legítimo pone en tela de juicio su confiabilidad como socio". En esa línea planteó: "Cabe preguntarse qué conducta refleja mejor un compromiso internacional responsable: recurrir a un tribunal internacional o desacreditar un mecanismo al que ambos Estados están obligados".


