David Durman, un administrador de investigación de 45 años de la Universidad de Kentucky (EE.UU.), logró ser liberado de la obligación de utilizar herramientas de Inteligencia Artificial (IA) en su trabajo tras solicitar una acomodación religiosa amparada en la legislación federal estadounidense, según informa Religion News Service.
Durman, quien se identifica como humanista secular, argumentó que la exigencia de su empleador para integrar herramientas como ChatGPT, Claude y Copilot vulneraba sus principios morales. Según explicó, delegar el pensamiento crítico a sistemas automatizados socava la capacidad de las personas para desarrollarse como agentes éticos. Con la asistencia legal de la Asociación Humanista Estadounidense, el profesional invocó el Título VII de la Ley de Derechos Civiles —normativa que protege las convicciones religiosas e ideológicas de los trabajadores— y obtuvo en septiembre la aprobación formal de la universidad para abstenerse del uso de la IA.


