El gesto romántico de un gato anaranjado quedó arruinado por la cruda realidad. Tenía tantas ganas de alegrar a su novia que le trajo un ratón de regalo, pero terminó siendo él quien se llevó la sorpresa.
Al llegar, presenció una escena desgarradora: su compañera tenía una aventura con otro gato. El felino quedó impactado, bajó la mirada y soltó de su boca el obsequio. Se dio la vuelta y se marchó desconsolado.
La historia, sin embargo, tuvo un final feliz para uno de sus protagonistas: el ratón, que al terminar en libertad, seguramente celebró su suerte.