El jueves 30 de julio se produjo una auténtica avalancha migratoria en Ceuta, un enclave español situado al norte de Marruecos, cuando los guardias fronterizos marroquíes aparentemente dejaron por un momento de lado su identidad nacional para hacerse los suecos, desatendiendo sus responsabilidades y mirando para otro lado mientras decenas de miles de migrantes cruzaban al otro lado por tierra, mar —y aire, si contamos las vallas saltadas—.
El territorio ceutí, perteneciente a España desde hace unos cinco siglos, es reclamado como propio por Marruecos, que lo denomina "colonia", al igual que hace con la otra ciudad autónoma española en el norte africano, Melilla. Sin embargo, ni la ONU ni ninguna autoridad diplomática en todo el planeta comparte la postura de Rabat a ese respecto. Salvo unos oportunistas de libro en estos días, como veremos más adelante.
Hay que tener en cuenta que en Ceuta viven algo más de 80.000 personas y, en unas pocas horas, llegaron otras 60.000.
La reacción común en todo el mundo tras los primeros instantes del tsunami humano fue de incredulidad ante lo sucedido. Sobre todo, por su magnitud: hay que tener en cuenta que en Ceuta viven algo más de 80.000 personas y, en unas pocas horas, llegaron otras 60.000. No es de extrañar que las imágenes dieran la vuelta al mundo, no solo por lo masivo de las mismas, sino por lo surrealista de algunas de ellas: migrantes con bicicleta a cuestas saliendo del mar o grabando su travesía con un palo de 'selfie' se volvieron virales en instantes.
Estampas pintorescas que no deben hacer olvidar las consecuencias dramáticas de lo sucedido, desde las imágenes de caos y descontrol absoluto en la ciudad autónoma hasta el ya casi centenar de fallecidos entre los que trataban de llegar a nado al enclave o cayeron mientras intentaban superar otras barreras fronterizas.
¿Problema migratorio o ataque geopolítico?
Obviamente, las imágenes de la avalancha rápidamente se convirtieron en gasolina para los adictos al discurso simplista e incendiario de "la migración es mala" y "los musulmanes son malos", cuando lo cierto es que lo ocurrido en estos días no es ni remotamente ejemplo de proceso migratorio cotidiano —por eso fue noticia mundial— y casi el 50 % de la propia población ceutí es musulmana, por lo que, pese a los esfuerzos de propagación de Mileies, Muskes y demás, no hubo estallido antimigrante ni en Ceuta ni en el resto de España.
Esto no implica que el blanco de sus ataques, Pedro Sánchez, merezca gran compasión o dedicadas alabanzas, para nada. Y es que en gran parte lo ocurrido es posible debido no solamente a su política en particular, sino a la política continuista española de las últimas décadas, de la que él es apenas un fiel seguidor más.
A muchos dentro de España —y cada vez más fuera— les llamó poderosamente la atención el hecho de que la coordinada somnolencia de los guardias fronterizos marroquíes junto a Ceuta se diera justamente pocos días después de la visita del presidente español a Argelia, donde calificó como "socio estratégico" al principal rival geopolítico y regional de Marruecos.

No es la primera vez que desde Rabat 'relajan' sus fronteras en respuesta a acercamientos entre Madrid y Argel, en particular cuando desde el reino marroquí perciben que sus vecinos norteños se están saliendo de lo que ellos consideran aceptable respecto al Sahara Occidental. No está de más recordar que este territorio es reclamado como propio por Marruecos, Argelia defiende con contundencia la soberanía e independencia del pueblo saharaui y España… Bueno, aunque España tiene claras obligaciones al respecto como expotencia colonial, marcadas sin ambigüedades por el Comité de Descolonización de la ONU, en el último medio siglo la postura española puede resumirse básicamente como algo intermedio entre hacer lo que diga Marruecos o por lo menos evitar ofenderlos.
En 2021, cuando un alto dirigente saharaui fue atendido en España por sus problemas de salud, los guardias fronterizos marroquíes volvieron a sufrir uno de esos 'inexplicables' episodios narcolépticos que les dan de vez en cuando y dejaron pasar miles de migrantes africanos a Ceuta. Vaya coincidencia tan coincidencial, ¿no les parece?
Sin embargo, entonces y ahora, la reacción de Pedro Sánchez —en línea con la de sus antecesores— fue casi que de agradecimiento al rey de Marruecos por haber dejado pasar 60.000 migrantes en lugar de 100.000. Un nivel de docilidad que no deja de sorprender a cualquiera que indague en la a menudo desconcertante relación de sometimiento de Madrid respecto a Rabat, que tiene algunos paralelismos con la que existe entre Berlín y Tel Aviv.
Rabat, Tel Aviv y Washington: una componenda triple
Y ya que hablamos de Tel Aviv, otro asunto interesante en todo este análisis es cómo la entidad sionista no dejó pasar la oportunidad de lanzar dardos contra Madrid, a la que guarda especial rencor por varias de las declaraciones de Pedro Sánchez sobre el genocidio israelí en Gaza.
En una serie de publicaciones en redes sociales, altos voceros del único 'apartheid' del siglo XXI aprovecharon para hacer 'fiesta' por lo sucedido y, en el colmo del cinismo, esa colonia europea contemporánea enquistada en Asia Occidental acusó a España de "mantener enclaves coloniales en África". O, dicho con otras palabras, el burro sionista hablando de orejas.

Unas declaraciones que dejaron abierta la nada desdeñable hipótesis de que en Tel Aviv hubieran alentado, apoyado u ofrecido respaldo previo a Rabat ante su movida de ficha en Ceuta. No hay que olvidar que, desde los llamados "acuerdos de Abraham" impulsados por Donald Trump en 2020, el reino marroquí ha venido acercándose geopolíticamente cada vez más a estadounidenses e israelíes.
Por lo que no son pocos los que ven en lo ocurrido una componenda triple: uno castigaba a Madrid por acercarse a Argel, mientras que los otros dos le garantizaban respaldo ante posibles respuestas y a la vez trataban de sacar rédito geopolítico poniendo en apuros a un gobernante con el que no simpatizan.
Orfandad internacional de España
Afortunadamente, el Gobierno español cuenta con el apoyo de la Unión Europea y de la OTAN y nada puede pasarles. Es broma, obvio. Y es que la tercera lectura geopolítica que puede hacerse de estos sucesos es la irrelevancia geopolítica del reino de España y su orfandad ante los organismos que dizque deberían defenderla.
Por un lado, en sus estatutos, aunque no explícitamente, la Alianza Atlántica se desentiende tanto de Ceuta como de Melilla, de modo que, en el papel, en el caso de un ataque marroquí contra esas ciudades, la OTAN no se vería obligada a intervenir. ¡Cómo son las cosas! Por un lado, en el marco de su membresía otanista, en el territorio español hay varias bases o instalaciones militares extranjeras, pero esos mismos ejércitos extranjeros que las utilizan no están comprometidos a defender la, probablemente, parte geopolíticamente más sensible del territorio español.
En esa misma línea, mientras del lado español de la frontera de Ceuta no se daban abasto para contener la avalancha, casi en paralelo, España se preparaba para enviar tropas a Finlandia y así 'defenderla' de Rusia... En fin.
Y, ya que hablamos de Finlandia, la otra orfandad geopolítica española se manifiesta en su membresía de la Unión Europea. Y es que, no bien comenzó la avalancha migratoria, países como el mencionado, además de Italia y Francia, ni más ni menos, endurecieron sus controles fronterizos terrestres, marítimos o aéreos, según el caso, con España.
Por su parte, a Bruselas le preocupó más la imagen pública que ofrecía lo sucedido que lo sucedido en sí y ofrecieron una ayuda inmediata… a Marruecos. Es decir, estamos ante un 'ordenado jardín' pero solo cuando hay buen clima geopolítico: si arrecian las dificultades, la 'postura común europea' vira de inmediato al viejo "sálvese quien pueda" que se supone típico de la jungla.
Una rápida y valiosa lección
Como ven, en lo poco que duró, lo sucedido en Ceuta nos deja varias moralejas geopolíticas. Y es que, horas después del sospechoso ataque de somnolencia de la guardia fronteriza marroquí, el grueso de los migrantes comprobó que lo de dar el salto a la Europa continental desde ese rincón de la costa africana no era tan sencillo como esperaban y se regresaron por donde habían venido, esperando una futura nueva oportunidad, menos atada a chantajes geopolíticos con ellos como arma arrojadiza.
Qué acordaron Madrid y Rabat para esa resolución exprés y ese "aquí no ha pasado nada" con el que ambos dieron carpetazo al asunto en público, es otro tema.
Desde Marruecos seguirán presionando al Gobierno español de turno abriendo y cerrando el flujo migrante a voluntad
De lo que no cabe duda es que desde Marruecos seguirán presionando al Gobierno español de turno abriendo y cerrando el flujo migrante a voluntad y nada indica que desde Madrid vayan a hacer algo en serio para cambiar eso. Ni este gobierno ni el que venga después.
Por otro lado, medio de rebote en esta ocasión, descubrimos por enésima vez que la OTAN no se creó para proteger a nadie, sino para presionar a la Unión Soviética, y tras su disolución, se mantuvo artificialmente vivo el organismo para seguir presionando a Rusia.
Y finalmente, no menos importante, podemos concluir una vez más que la Unión Europea podrá tener algo o bastante de "europea", pero lo de "unión" últimamente le queda cada vez más grande.
El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de '¡Ahí les va!', escrito y dirigido por Mirko Casale.


