Por unanimidad, la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba aprobó una serie de medidas, centradas fundamentalmente en aspectos económicos. Se trata, ni más ni menos, que de 176 transformaciones articuladas en 23 ejes, que implican cambios en las empresas, las estructuras productivas, la gestión y administración, el sistema bancario y financiero y la organización territorial.
Lo que más ha llamado la atención política y mediática, dentro y fuera del país, serían los aspectos más puramente económicos de las medidas, que incluyen una mayor apertura al capital privado nacional y extranjero, incentivos a la inversión para cubanos y extranjeros, mayor flexibilidad de acción para las empresas estatales y los municipios, así como un abordaje más pragmático en la relación de la economía cubana con el dólar.
La idea es ampliar los márgenes de maniobra ante las medidas coercitivas ilegales de Washington en contra del país, cada vez más coercitivas y más ilegales
El Gobierno cubano subraya que estas transformaciones no implican renunciar al carácter socialista de la Revolución y que apenas están tratando de aplicar ciertos mecanismos del mercado para lograr una mayor eficiencia económica y financiera, pero siempre dentro de un marco que no ponga en riesgo el rol social del Estado ni contradiga el desarrollo estratégico del país.
La idea, según explica La Habana, sería ampliar los márgenes de maniobra ante las medidas coercitivas ilegales de Washington en contra del país, cada vez más coercitivas y más ilegales. Los cambios se implementarán con mayor premura en ciertos sectores estratégicos, como la producción de alimentos, la generación de energía —con énfasis en fuentes renovables— y, más en general, en simplificar trámites y eliminar trabas burocráticas para dinamizar la economía nacional y depender menos de factores externos.
Reformas, interpretaciones y contexto
Por supuesto, ante el anuncio de las novedades, surgieron interpretaciones y reacciones de todo tipo, a favor y en contra. Para algunos analistas, estas medidas serían la prueba de que Cuba pasa a abrazar el capitalismo más descarnado, traicionando su propia Revolución. Para otros, se trataría de apenas una serie de anuncios más aparentes que sólidos, en un intento de contener la agresividad del 'trumpismo' contra la isla y así ganar tiempo, a la espera de vientos menos tormentosos en el Caribe.
No son pocos los que consideran que se trata de reformas imprescindibles para adaptar el país a, más allá de los conflictos geopolíticos, las nuevas realidades comerciales, tecnológicas y económicas que se van abriendo paso en la mayoría de países, independientemente de su signo ideológico o sistema de gobierno.
Por supuesto, las interpretaciones son libres y no aspiramos a convencer a nadie de cuál es la correcta y cuál no. Sin embargo, todo lo sucedido no puede analizarse como corresponde sin el debido contexto. Bueno, en general nada puede analizarse bien sin el debido contexto, pero este asunto, menos todavía.
Probablemente desde el siglo pasado el mapa latinoamericano y caribeño no fue nunca tan adverso para La Habana como lo es hoy
Un contexto que resumió el presidente cubano en su discurso, tras anunciarse los cambios, de la siguiente manera: "no se puede pensar y actuar como en tiempos normales, porque no estamos en tiempos normales". Una clara referencia al 'trumpismo' y su arremetida contra la región latinoamericana y caribeña.
Porque, si bien es cierto que Cuba lleva resistiendo seis décadas y más al bloqueo estadounidense, este se ha radicalizado como nunca antes en el último año. A mediados de 2025, Washington comenzó a asaltar petroleros venezolanos con destino a la isla, escalada que culminó con el bombardeo estadounidense contra Caracas y el secuestro de su presidente y esposa. Desde entonces, la Casa Blanca puso el ojo en Cuba y comenzó a aplicarle una asfixia extra, no vista ni en tiempos de Nixon, Reagan o Bush, padre o hijo. Incluyendo un embargo petrolero que apenas pudo romper un carguero ruso desde que se comenzó a aplicar.
Tampoco puede dejarse de lado el actual panorama regional, con una avanzada de movimientos políticos abiertamente hostiles a la Revolución Cubana en varios países, algunos de ellos ya en el poder y otros a la espera de que los resultados oficiales los confirmen o no. Probablemente desde el siglo pasado el mapa latinoamericano y caribeño no fue nunca tan adverso para La Habana como lo es hoy.
Adaptarse para sobrevivir
Es en ese contexto en el que se anuncian todas estas medidas, que buscan adaptarse a unos tiempos y circunstancias completamente inéditos. Sí, Cuba ha logrado resistir por mucho tiempo y, sin duda, podría seguir haciéndolo de la misma manera, porque a su pueblo le sobra capacidad para hacerlo, pero los sacrificios que deberían enfrentar ante esta arremetida sin precedentes serían cada vez más inhumanos. Y en la isla hoy parecen pensar que la verdadera heroicidad que se requiere en estos momentos no es la de resistir hasta morir, sino la de saber adaptarse para sobrevivir.
Por supuesto, como en todo proceso de cambios, las nuevas medidas abren paso a un sinfín de escenarios posibles para todos los gustos y muchos ya parecen estar completamente seguros de cuál será.
Algunos dirán que los cambios, inevitablemente, llevarán a un colapso del sistema, como ocurrió en su momento en la Unión Soviética. Otros dirán que conducirán más bien a lo que sucedió en China con las reformas de Deng Xiaoping. Varios argumentarán que no tiene sentido comparar las circunstancias actuales en la isla con las del siglo pasado en países con otras realidades históricas.
Sea como sea, lo único que parece claro es que este proceso lo están llevando adelante los cubanos y cubanas, empezando por quienes han permanecido en la isla pese a todas las dificultades que han enfrentado y enfrentan. Y sin duda no será un proceso fácil ni exento de dificultades, contradicciones, obstáculos internos y externos, obvio, pero de un pueblo generoso, bravo y resistente, que históricamente ha logrado ponerse de pie ante todas las adversidades, no puede sino esperarse que vuelva a hacerlo una vez más.
El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de '¡Ahí les va!', escrito y dirigido por Mirko Casale.


