El canal internacional
de noticias en español
más visto en el mundo
Opinión

Desfile del 9 de mayo: homenaje (y stalkers)

Publicado:
Desfile del 9 de mayo: homenaje (y stalkers)

Como cada 9 de Mayo, en Moscú y otras ciudades rusas tuvo lugar el tradicional desfile por el Día de la Victoria. Como acto central, diferentes componentes de las fuerzas militares de la Federación de Rusia desfilaron por la Plaza Roja ante la presencia del presidente Vladímir Putin, veteranos de guerra, altos funcionarios civiles y militares del país y jefes de Estado y enviados especiales de otras naciones.

En el palco central, además del presidente ruso, estuvieron presentes los presidentes de Bielorrusia, Laos, Kazajistán, Uzbekistán, Abjasia, Osetia del Sur, el Rey de Malasia, entre otros altos representantes extranjeros. Aunque no estuvo presente en la actividad central, es importante destacar la visita del primer ministro eslovaco, Robert Fico, en estos días. El único representante de la Unión Europea que se deja ver últimamente por Moscú.

Los participantes en la operación militar especial estuvieron también presentes, pero de forma remota, desde el frente de guerra

El desfile en esta ocasión se centró en la infantería, con la participación de soldados de distintas instituciones de educación superior militar y ramas de las Fuerzas Armadas de Rusia. También a pie, generó muchos comentarios la presencia de tropas de la República Popular Democrática de Corea (o Corea del Norte, así más en confianza), entre ellos algunos de quienes participaron en la liberación de la provincia rusa de Kursk hace apenas un año. Vladímir Putin saludó a algunos de ellos y conversó con el coronel encargado de la unidad del Ejército Popular de Corea que desfiló en la capital rusa.

Como en otros años, también se vieron varios cazas, que surcaron los cielos de Moscú y los tiñeron con los colores de la bandera rusa. Los participantes en la operación militar especial estuvieron también presentes, pero de forma remota, desde el frente de guerra.

Sin embargo, al contrario que en ocasiones anteriores, esta vez no hubo desfile de armamento pesado, como tanques o misiles de largo alcance, lo que generó una serie de comentarios que analizaré más adeante, en este mismo texto.

Un discurso con ecos históricos

Lo que no faltó, por supuesto, fue el discurso del presidente de Rusia. Putin destacó el carácter "sagrado y luminoso" que tiene el 9 de Mayo para la sociedad rusa y de otras naciones del espacio postsoviético. En palabras del mandatario, "los enormes sacrificios" del pueblo soviético en conjunto se convirtieron "en la encarnación del valor y la nobleza, de la fortaleza y de la humanidad".

El presidente destacó que los nazis, a pesar de gozar inicialmente de una gran ventaja militar, fracasaron en su intentona debido a que no tuvieron en cuenta en sus cálculos "el carácter ruso y la fuerza del espíritu del pueblo soviético", que se unió "como un muro en el camino del enemigo".

Putin subrayó, además de la resistencia armada del Ejército Rojo, las milicias populares, los partisanos y los combatientes clandestinos, el rol fundamental que también jugaron actores desarmados, como científicos, trabajadores industriales y rurales, "en un esfuerzo gigantesco en la retaguardia".

Parafraseando la proclama del 22 de junio de 1941, en la que se anunció la invasión nazi contra la Unión Soviética, el jefe de Estado resaltó que "la causa" de Rusia "es justa" y que la victoria "siempre ha estado y siempre estará de nuestro lado".

Interpretaciones desde Occidente

Por supuesto, esto no gustó en el Occidente Colectivo. Y por "esto" me refiero, para ser algo más concreto, a "todo" o, mejor dicho, "nada". Porque, como cada 9 de Mayo, nada de lo sucedido en la Plaza Roja gustó a los guardianes de la moral y las buenas costumbres hegemónicas. Aunque juran y perjuran ser celosos custodios de la memoria histórica, como sucede desde hace varios años (en algunos casos, desde antes de 2022), hacen denodados esfuerzos por distorsionarla o, directamente, borrarla.

Por ejemplo, en estos días la Policía berlinesa recordaba con carteles la prohibición de portar banderas soviéticas o rusas para conmemorar la derrota del Tercer Reich. Que es un poco como 'permitir' celebrar la victoria de tu equipo deportivo predilecto, pero sin mostrar sus colores, su escudo o entonar los cánticos de su hinchada. Tremenda 'celebración'. Sin embargo, esto es ya la tónica habitual de años recientes.

Cuando el desfile viene con todos los hierros, la prensa occidental titula que "el Kremlin amenaza" y cuando no, que "el Kremlin tiembla"

En esta ocasión, en contraste, la presencia de menos mandatarios internacionales que de costumbre y la ausencia de armamento pesado en el desfile central fueron el centro del discurso hegemónico. Por ejemplo, la prensa dizque 'libre' insistió en calificar el desfile como "drásticamente reducido" o "descafeinado", atribuyendo la menor presencia militar en el mismo a una supuesta "dura derrota" que estaría sufriendo Rusia en el frente, confundiendo sus deseos con la única explicación posible.

Pero la realidad es que, por un lado, no puede compararse la conmemoración de un 80 aniversario como la del año pasado con la presente, el número 81. Los números redondos son siempre más vistosos, tanto en el Día de la Victoria como en cualquier otro evento conmemorativo. Por ejemplo, este año se celebraron los 250 años del teatro Bolshói y tengan por seguro que el 251 aniversario en 2027 será menos espléndido, sin que eso signifique que el ballet ruso esté recurriendo a chips de lavadoras para sincronizar sus pasos con la orquesta.

Por otro lado, a efectos prácticos, Rusia está en guerra con la OTAN desde hace cuatro años y no va a descuidar la situación en el frente solo para evitarse que algunos juntaletras y NAFOs (que ni juntar letras saben) se pongan a vociferar que Zelenski ya venció a Putin. El estilo de comunicación del Estado ruso es bastante sobrio y no caen en preocupaciones de hacer o dejar de hacer esto o aquello para que en Londres, Bruselas o Washington digan o dejen de decir una cosa u otra.

De todas maneras, cuando el desfile del 9 de Mayo viene con todos los hierros titulan que "el Kremlin amenaza" y cuando no, que "el Kremlin tiembla", y esa forma de hacer 'periodismo' no va a cambiar. Al fin y al cabo, la prensa hegemónica es como una expareja tóxica que te anda 'stalkeando' en redes sociales para ver en qué andas y así poder criticarte y, en ambos casos, lo recomendable siempre es prestar la menor atención posible.

Y es que, a pesar de pataletas, desdenes o lloriqueos, el 9 de Mayo en Rusia va a seguirse recordando y conmemorando como la fecha sagrada que es y el hecho de que algunos se desvivan tratando de mancillarla demuestra el miedo que, en el fondo, todavía le tiene.

El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de '¡Ahí les va!', escrito y dirigido por Mirko Casale.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

Compartir:
RT en Español en vivo - TELEVISIÓN GRATIS 24/7