El Pacto de Defensa de la Meca se reúne en Irán en medio de la carta de JD Vance

Alfredo Jalife-Rahme

El pasado 26 de octubre se escenificó en Teherán la primera reunión de alto nivel del tripartito Pacto de Defensa de la Meca, de disuasión colectiva, de Arabia Saudita-Pakistán-Turquía.

El Pacto de Defensa de la Meca fue firmado en agosto pasado, precisamente en el principal lugar sagrado del islam, que no pocos interpretaron como similar al artículo 5 de la OTAN, cuando un ataque contra uno de los tres desencadena 'ipso facto' una defensa mutua.

Una prueba de fuego para su implementación ha sido la conflagración entre los guerrilleros yemenitas de Ansaralá y Arabia Saudita, que ha recibido fuertes golpes en sus instalaciones de infraestructura tanto energética como civil, que han contribuido en el incremento del precio del oro negro.

Como consecuencia de una visita a Irán del mariscal de campo y jefe del Ejército Asim Munir, el hombre fuerte de Pakistán, se gestó la reunión tripartita en la capital iraní, cuyos anfitriones fueron Mohsen Rezaei, reciente secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional —muy cercano al supremo líder Mojtaba Jamenei—, el presidente Masoud Pezeshkian y el canciller Abbas Araghchi.

Por Arabia Saudita participó el ministro de defensa, el príncipe Khalid bin Salman (hermano del príncipe heredero Mohammed bin Salman).

Turquía fue representada por su director de Inteligencia, Ibrahim Kalin, y por Pakistán acudió el mariscal de campo Asim Munir.

En la trascendental reunión de marras se abordaron los temas nodales de seguridad regional y cooperación, además de la guerra de EE.UU.-Israel contra Irán, así como la situación en Palestina y Líbano.

En realidad, el tema central fue la situación en Yemen y los estragos que los guerrilleros de Ansaralá, supuestamente apoyados por Irán, han ocasionado en Arabia Saudita.

Según reportes de la mayor parte de los multimedia, los feroces bombardeos aéreos de Arabia Saudita, que también han provocado fuertes daños materiales y humanos en Yemen, no han podido detener el avance irresistible de los guerrilleros de Ansaralá en la importante ciudad de Taiz, en las cercanías del puerto estratégico de Adén: en la costa del estratégico golfo homónimo.

Se ignora el contenido y los alcances de acuerdos concretos, salvo las declaraciones de Mohsen Rezaei, antiguo comandante de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) y con un doctorado en economía, quien abogó que la seguridad en Asia occidental debe ser endógena y sin la intervención foránea, en clara alusión a EE.UU.

Se infiere y deduce que la reunión cuatripartita en Teherán busca un pacto de seguridad regional que beneficie a todos.

La postura de Arabia Saudita se confinó públicamente a elogiar la mediación tanto de su gran aliado Pakistán —la única potencia nuclear islámica, dotada con 170 bombas nucleares— como del sultanato de Omán, que mantiene óptimos lazos con Irán, en especial sobre el acuerdo de la soberanía compartida del estrecho de Ormuz.

Durante su visita a Egipto los primeros días de septiembre, el presidente chino, Xi Jinping, promovió un "nuevo marco de seguridad regional encabezado por los propios países de la región" que contempla el rechazo a la interferencia foránea.

La diplomacia china vincula la seguridad con el desarrollo económico y defiende el derecho de Irán a la energía nuclear pacífica (sic), mientras evoca su preocupación por el desbordamiento bélico al mar Rojo y al Cuerno de África —léase: la guerra actual entre Etiopía y Eritrea, además de los intentos de balcanización de Israel-EE.UU. en Somalia.

Por su parte, la postura rusa se articula en el Concepto de Seguridad Colectiva para la Región del Golfo Pérsico, que lleva años en el tintero y acaba de ser exhumada a raíz de la guerra de Israel-EE.UU. contra Irán.

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, en su más reciente visita a Teherán el pasado 19 de octubre, donde se reunió con su homólogo Abbas Araghchi, se manifestó por un nuevo mecanismo de seguridad colectiva que incorpore a Irán, al unísono de las seis petromonarquias del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que podría inclusive incrustar a Jordania (sic).

Lavrov ha elaborado en forma correcta que no puede existir una seguridad regional cuando se pretende excluir a Irán.

Rusia ha expuesto que su postura coincide notablemente con la propuesta del canciller de Omán, Badr al Busaidi.

A propósito, Al Busaidi acaba de impartir una conferencia magistral en la Universidad de Cambridge, donde expuso su visión sobre una nueva arquitectura de seguridad en el golfo Pérsico que incluye a las seis petromonarquías, a Irán y a Irak (sic), con la exclusión de las potencias foráneas, la cual sigue siendo muy similar a la postura de Rusia, pero que permuta a Jordania por Irak.

En las antípodas de las posturas más pacifistas de Rusia y China, perturbó la pugnaz entrevista del 30 de octubre de Mike Pompeo —confeso cristiano evangélico, exdirector de la CIA y exsecretario de Estado de EE.UU.— a Tom Burges Watson del 'Global News Today' de Al Arabiya, quien juzgó que los esfuerzos diplomáticos en Teherán del Pacto de Defensa de la Meca tenían bajas posibilidades de éxito debido a lo que define como "intransigencia absoluta" del régimen iraní. Al contrario, Mike Pompeo se inclina por "terminar el trabajo" con Irán, lo cual hace eco a las recientes declaraciones bélicas del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

En el contexto de alta tensión de la dupla Israel-EE.UU. contra Irán —cuando el presidente Trump en vísperas de las elecciones ha planteado la alta probabilidad de un ataque letal contra el país persa—, nada menos que el vicepresidente JD Vance envió una carta a Mohsen Rezaei, quien es considerado como el principal tomador de decisiones estratégicas de la República Islámica.

El canal Al Jazeera de Qatar —país que en estos momentos realiza una intensa mediación con Teherán— conjetura que JD Vance explora reanudar las negociaciones con Irán con el fin de evitar una nueva ofensiva militar "corta e intensa" después de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, que no pintan nada bien para el partido Republicano.

Mohsen Rezaei ha afirmado que "ni un solo gramo de uranio enriquecido saldrá de Irán", mientras, al parecer, la prioridad de JD Vance es la prohibición nuclear a Irán: tema candente que rechaza la República Islámica, que hoy ostenta 440 kg de uranio enriquecido al 60%, según datos de la polémica Agencia Internacional de la Energía Atómica que, en la fase del argentino Rafael Grossi, ha sido impugnada por Irán de constituir un nido de espías del Mossad israelí y de practicar dos pesas y dos medidas.

Irán tendría la capacidad de fabricar entre "11 y 14" bombas atómicas cuando supere el umbral del 90%, según Belfer Center for Science and International Affairs (Universidad de Harvard).

A 18 días de la Cumbre de Shenzhen, donde tendrán su privada reunión transcendental los mandatarios Xi, Putin y Trump, llama la atención la intensa urgencia de EE.UU. por desactivar y desmantelar todo el proyecto tecnológico nuclear de carácter civil de Irán.