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Nuevo orden tripolar de Xi, Putin y Trump en la cumbre de APEC en Shenzhen: ¿Yalta 2.0 o Congreso de Viena 2.0?

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Nuevo orden tripolar de Xi, Putin y Trump en la cumbre de APEC en Shenzhen: ¿Yalta 2.0 o Congreso de Viena 2.0?

Es altamente probable que la próxima cumbre de la APEC, a celebrarse en Shenzhen —el Silicon Valley de China— el 18 y 19 de noviembre, pueda pasar a la historia: no por su reunión 'per se', sino más bien por ser la convergencia de una reunión trilateral entre las superpotencias nucleares, geoeconómicas y tecnológicas del planeta.

La APEC, Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, consta de 21 miembros y lleva 37 años desde su creación de reunirse en cumbres, en su mayoría insulsas, ya que sus decisiones son consensuales y no vinculantes, con un enfoque meramente economicista, mercantil y de supuesta "integración económica" en un mundo hoy más fracturado que nunca: mucho menos en la etapa en la que sus dos principales gigantes geoeconómicos y comerciales —EE.UU. y China— se han asestado golpes mutuos mediante las tarifas y las tierras raras.

La trascendencia de la hipotética cumbre trilateral de Shenzhen radica en que puede desembocar en un Nuevo Orden Mundial Tripolar, mientras se libran tres guerras relevantes en Ucrania, Irán y Yemen —de un total de 11 a 16, dependiendo de quién haga las estadísticas— que representan puntos de inflexión definitorios cuando lleguen a su epílogo y concluya el caos global.

Así las cosas, la cumbre de la APEC en Shenzhen brillará intensa y trascendentalmente como un 'meeting point' (punto de encuentro) de las tres superpotencias del momento, de acuerdo a la definición de Estabilidad Estratégica que se maneja en las Relaciones Internacionales: "Concepto que describe una situación en la que los países con armas nucleares carecen de incentivos para lanzar un primer ataque nuclear o involucrarse en un conflicto militar de gran envergadura".

La parte rusa ha estado muy activa en promover la reunión trilateral en Shenzhen, que Trump ha aceptado y por la cual China ha mostrado sus prudentes reservas.

Yuri Ushakov, de 79 años, asesor del presidente ruso Vladímir Putin, comentó la probabilidad de que se celebre una cumbre "histórica" entre Putin, Xi y Trump en Shenzhen, que depende mucho de la voluntad de los anfitriones chinos: "sería la primera reunión de los tres líderes en formato trilateral", indicó.

Según Ushakov, una simple reunión trilateral no sería suficiente, aunque dure una, dos o cinco horas, ya que existen muchos temas que resolver desde los esfuerzos de paz en Ucrania, pasando por la desnuclearización, hasta el contencioso iraní, sin alcanzar los niveles de una 'Nueva Yalta'.

No faltarán analistas que definan que tal cumbre se equipare a un nuevo Yalta, que se celebró en 1947 entre los tres vencedores de la Segunda Guerra Mundial: Stalin, Roosevelt y Churchill.

Según recoge TASS, Romano Prodi, ex primer ministro italiano y ex presidente de la Comisión Europea, comentó: "Todos hablan de la reunión de Shenzhen del mes que viene, una reunión de las grandes potencias… Esta podría convertirse en una reunión en la que se establezcan las reglas para el futuro y se definan las líneas rojas que no se deben cruzar. En broma, la llamaría una 'pequeña Yalta', donde se asentarían las reglas del futuro".

Hasta hoy, China ha rechazado una cumbre trilateral centrada en la desnuclearización cuando su arsenal es mucho menor (alrededor de 600 ojivas) que el de EE.UU. y Rusia, que ostentan aproximadamente 5.000 cada una.

Sea lo que fuere, el abordaje para el finiquito de la guerra en Ucrania en la hipotética cumbre trilateral sería sin la presencia de Kiev ni de la Unión Europea.

Mao Ning, portavoz de la Cancillería china, criticó que la inclusión de China "no es justa, ni razonable, ni realista" debido a la enorme brecha nuclear cuantitativa entre los tres grandes, mientras fustigó la militarización de Japón mediante sus submarinos y su negación de sus principios antinucleares.

Es evidente que una cumbre Trump, Putin y Xi tendría un significativo impacto geopolítico.

A mi juicio, no es correcta la aseveración de un Yalta 2.0, ya que a ella asistieron tres triunfadores de la Segunda Guerra Mundial, cuando hoy Trump —quien heredó el empantanamiento de Biden en Ucrania y fue empinado por Netanyahu a entablar su fallida guerra contra Irán— asiste como perdedor junto a dos vencedores: Rusia (en Ucrania) y China, que ocupa el primer lugar en el PIB global, medido por el poder adquisitivo, según datos recientes del Banco Mundial, y líder en la trazabilidad de 69 de 74 rubros tecnológicos de impacto, de acuerdo con el 'think tank' australiano ASPI.

Faltará ver también en qué condiciones llega Trump a la cumbre trilateral 15 días después de las elecciones intermedias en EE.UU.

Más bien, la cumbre trilateral de marras se parecería más correctamente a un Congreso de Viena 2.0 (1814-1815), donde concurrieron ocho grandes potencias europeas: Austria, Rusia, Prusia, Gran Bretaña, España, Portugal, Suecia y Francia (la potencia derrotada por las 'guerras napoleónicas' que, curiosamente, fue admitida al reparto europeo gracias al talento diplomático de Talleyrand).

En Shenzhen, como el francés Charles Maurice de Talleyrand en Viena, Trump estaría cargando, al corte de caja de hoy, con las dos derrotas de EE.UU. en Ucrania e Irán, sin contar su declive generalizado en la península Arábiga: desde el estrecho de Ormuz hasta el estrecho de Bab el Mandab (mediante el fenomenal ascenso de los guerrilleros yemeníes de Ansar Allah).

¿Y qué tal si, en lugar de Yalta 2.0 o del Congreso de Viena 2.0, tenemos la nueva Era de Shenzhen 1.0 que exhibiría mejor la complementariedad triunfal de Rusia y China frente al declive de EE.UU.?

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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