El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, defendió este sábado, en una entrevista con Yle, la conversación telefónica que mantuvo esta semana con el presidente ruso, Vladímir Putin, junto con el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, y que suscitó fuertes críticas en Europa.
"Sin entrar en los detalles de la conversación, fue una oportunidad para intercambiar información entre ambas partes", indicó. "Somos un país vecino de Rusia y, tarde o temprano, había que restablecer los contactos", explicó.
También afirmó que, durante la llamada, Putin expuso su postura sobre los acontecimientos en Ucrania. "Todos han sido informados del contenido de la conversación. Sin embargo, esta fue la primera vez que Europa recibió un mensaje directo de Rusia sobre la guerra en Ucrania o, por ejemplo, la situación en el mar Báltico", señaló el mandatario finlandés.
Llamada a Moscú
Este martes 27 de octubre, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, mantuvieron una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin. Primero, la anunció la Oficina del presidente finlandés y después la confirmó el Kremlin.
La llamada fue solicitada por los dos líderes europeos y se centró en la discusión del conflicto ucraniano y su posible resolución pacífica. "El objetivo de la llamada fue transmitir directamente al presidente Putin mensajes relativos a futuras negociaciones que contribuyan a finalizar la guerra. La conversación estuvo vinculada a los próximos encuentros que tendrán lugar en Abu Dabi", reza el comunicado del presidente finlandés.
Aunque desde hace tiempo se especula con que Europa podría elegir a sus interlocutores para dialogar con Moscú, la iniciativa de Stubb y Store recibió críticas de sus vecinos europeos. "Soy muy escéptica respecto a esta iniciativa propia de Noruega y Finlandia. No está coordinada con el resto de nosotros", comentó la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen.
Por su parte, Putin señaló este jueves que la conversación telefónica se celebró por iniciativa de Helsinki y Oslo. Según el mandatario ruso, Stubb y Store aclararon desde el principio que hablaban en nombre de sus respectivos países y no en representación de la Unión Europea. Asimismo, afirmó estar al tanto de las críticas que recibieron ambos líderes por esta iniciativa, que calificó de acertada.



