Ni los más frescos se salvan: contaminante invisible se infiltra en estos populares alimentos cotidianos

Algunos estudios han relacionado la exposición a microplásticos con posibles daños en el sistema cardiovascular, los huesos y el funcionamiento hormonal.
Resumen generado por IA
  • Una revisión científica señala que los microplásticos también están presentes en alimentos frescos como huevos y miel, aunque persisten dudas sobre la cantidad y sus efectos en la salud.
  • Un estudio en China halló unas 12 partículas (principalmente polietileno) dentro de la yema y la clara de huevos de supermercado, y cocinarlos no las eliminaba.
  • Los autores plantean que las partículas podrían venir del alimento o agua contaminados de las gallinas, pero admiten que no está demostrado, y no está claro si los resultados se extrapolan a otros países.
  • La revisión cuestiona la fiabilidad de estudios previos por microscopios poco precisos y advierte que se conoce poco sobre lácteos y salchichas, mientras algunos trabajos relacionan la exposición con posibles daños cardiovasculares, óseos y hormonales.

Los microplásticos, diminutas partículas procedentes de la degradación de materiales plásticos, están cada vez más presentes en el entorno y también han llegado a los alimentos frescos que consumimos a diario, esto según una revisión científica que asegura que ni siquiera productos naturales como los huevos y la miel están libres de esta contaminación.

En el estudio, los investigadores señalaron que todavía existen importantes dudas sobre la cantidad de partículas presentes y sus posibles efectos en la salud. En el caso de los huevos, la revisión recoge un estudio realizado en China en 2022, cuyos autores analizaron productos adquiridos en supermercados y encontraron alrededor de 12 partículas de microplásticos en la yema y la clara. El hallazgo llamó la atención porque las partículas estaban dentro del propio huevo, no en su cáscara.

Los investigadores plantean que podrían proceder del alimento o del agua contaminados que consumieron las gallinas, aunque reconocen que esta explicación todavía no ha sido demostrada.

El estudio también encontró que cocinar los huevos no eliminaba las partículas detectadas, que eran principalmente de polietileno, un plástico muy utilizado en bolsas y envases de un solo uso. Sin embargo, los autores advierten que, como la investigación se realizó en China, no está claro si sus resultados pueden extrapolarse a otros países. Por tanto, no permiten establecer qué cantidad de microplásticos contienen habitualmente los huevos que se comercializan en otros mercados.

Miel y otros productos 

La revisión también examinó el caso de la miel, y citaron cuatro estudios que encontraron concentraciones muy diferentes: uno publicado en 2013 detectó hasta 698 partículas por kilogramo, mientras que investigaciones posteriores registraron niveles considerablemente menores. Algunos trabajos apuntan a que las partículas podrían proceder de las flores que visitan las abejas, pero todavía no existe una explicación definitiva sobre el origen de toda la contaminación detectada.

Los investigadores también cuestionan la fiabilidad de algunos resultados anteriores, ya que ciertos estudios utilizaron microscopios que no permiten distinguir con suficiente precisión los microplásticos de otros residuos. Asimismo, advierten que todavía se conoce poco sobre la presencia de estas partículas en alimentos de origen animal, ya que productos como los lácteos y las salchichas también han mostrado indicios de contaminación, aunque gran parte de las investigaciones se ha concentrado hasta ahora en los productos del mar.

La preocupación se debe a que algunos estudios han relacionado la exposición a microplásticos con posibles daños en el sistema cardiovascular, los huesos y el funcionamiento hormonal, además de alteraciones en las defensas del organismo. No obstante, todavía se necesita más investigación para determinar sus efectos reales en las personas.

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