¿La salida al conflicto entre Irán y EE.UU. pasa por Moscú?: las bazas que guarda Rusia

Con lazos de confianza con Teherán construidos durante décadas y un canal abierto con Trump, Moscú se perfila como uno de los pocos mediadores posibles en la crisis iraní.

Moscú está dispuesto a asumir un papel de mediación en el conflicto entre Irán y Estados Unidos y contribuir a evitar una nueva escalada militar en Oriente Medio, afirmó este 29 de octubre el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.

En declaraciones a Al Jazeera, el vocero explicó que Rusia podría asumir ese papel si alguna de las partes se lo pidiera. Asimismo, el país está dispuesto a participar en cualquier esfuerzo encaminado a impedir que la situación derive en un escenario militar más amplio en la región del Golfo. 

Paralelamente, Peskov reiteró que si el uranio enriquecido iraní continúa siendo un punto de fricción en las negociaciones, Rusia estaría dispuesta a recibir ese material.

Por último, señaló que la cuestión iraní sigue siendo un asunto habitual en los contactos entre Moscú y Washington, y precisó que ambas partes continúan intercambiando puntos de vista sobre el tema.

Una salida buscada por Irán

La voluntad expresada por Moscú coincide con nuevas señales procedentes de Teherán sobre la necesidad de encontrar una salida al actual escenario de tensión. De acuerdo con Tasnim, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, prometió el 28 de octubre que su Gobierno utilizará todas las capacidades para aplicar las directrices del líder supremo iraní, el ayatolá Mojtabá Jameneí, orientadas a poner fin al estado de "ni guerra ni paz".

Pezeshkian calificó la directiva del líder supremo como portadora de "un mensaje grande e importante" y recalcó que todo el Gobierno trabajará con plena capacidad para cumplir los objetivos y medidas señalados. En esa línea, insistió en la necesidad de que los organismos ejecutivos permanezcan preparados para responder a las circunstancias cambiantes del país.

Moscú dialoga con todos

Últimamente, Rusia ha dejado ver su papel como interlocutor activo entre varias partes implicadas en la crisis en curso en Oriente Medio. Así, durante la visita de Vladímir Putin a Turkmenistán, al margen de la cumbre del Consejo de Jefes de Estado de la Comunidad de Estados Independientes, el presidente ruso mantuvo dos encuentros con su homólogo iraní.

De acuerdo con Peskov, en una de esas reuniones Putin informó a Pezeshkian de que tenía previsto mantener una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. "Y posteriormente, ya de acuerdo con el presidente de Irán, Putin transmitió a Trump la visión de la parte iraní sobre una posible resolución del conflicto", señaló el vocero del Kremlin.

Asimismo, más tarde, en una conversación con el enviado especial del presidente estadounidense, Steve Witkoff, Putin subrayó el carácter particular de los vínculos de Moscú con Teherán. "Saben que tenemos unas relaciones especiales y de confianza con Irán, con nuestros socios en Irán, porque se han formado a lo largo de décadas", afirmó Putin.

Recientemente, el líder ruso volvió a reunirse con Pezeshkian en el Kremlin. Antes del inicio de las negociaciones, ambos abordaron en un encuentro bilateral la situación actual en Oriente Medio. "Sin duda, esto no puede no ser un motivo de preocupación. Y no solo para nosotros, pero sobre todo para nosotros, como país que trabaja estrechamente con Irán; somos vecinos y compartimos muchos intereses comunes. Nos estamos esforzando por hacer realidad todos ellos", expresó el mandatario ruso, quien añadió que espera una evolución positiva de la situación en la región.

Canales en marcha

En cuanto a los contactos con Witkoff, el asesor presidencial ruso, Yuri Ushakov, detalló que durante el encuentro Putin subrayó que "las posibilidades de la diplomacia están lejos de agotarse", mientras que con el "socio estratégico" de Teherán, "se puede y se debe negociar", contó el alto funcionario. Asimismo, Rusia confirmó su disposición a seguir contribuyendo a la búsqueda de vías político-diplomáticas para resolver el problema iraní.

Por su parte, Donald Trump aseguró que Washington valora la postura de Rusia respecto al conflicto en torno a Irán y dijo estar "muy contento" de que Moscú no esté involucrado en el enfrentamiento con la República Islámica. También sostuvo que, a su juicio, Rusia "podría haber participado mucho más fuertemente con Irán", pero insistió en que hubo "relativamente poca participación" y recalcó que Moscú quiere ver resuelta la disputa.

La disposición de Moscú también es bien recibida por los países del Golfo. En una reunión celebrada durante la cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG), Putin aseguró ante el emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, que Rusia está dispuesta a hacer "todo lo que esté en sus manos para ayudar a resolver este problema complejo y urgente". En respuesta, el emir de Catar aplaudió el papel de Rusia en la búsqueda de una solución a la situación actual en Oriente Medio. "Valoramos enormemente el papel de Rusia a la hora de encontrar una pronta solución a esta crisis", aseguró.

El uranio enriquecido, el principal as de Moscú

Una de las ventajas clave de Moscú en la búsqueda de una salida a la crisis reside en el factor nuclear. A juicio de Giorgio Cafiero, fundador y director ejecutivo de la consultora de riesgo geopolítico Gulf State Analytics, Rusia no solo es uno de los socios más cercanos de Irán, sino también uno de los principales exportadores mundiales de uranio enriquecido, lo que podría darle margen para ayudar a destrabar el punto muerto en torno al enriquecimiento nuclear iraní dentro del país.

En una línea similar, Anton Mardasov, investigador asociado del Middle East Institute, considera que una posible vía de mediación pasa por la transferencia de uranio enriquecido desde Irán, seguida del apoyo ruso al desarrollo de sus sectores industrial y nuclear civiles. Según su valoración, un arreglo de este tipo podría reducir la tensión entre Teherán y Washington, además de reforzar el peso diplomático de Moscú.

Además, Rusia cuenta con otra ventaja importante en este expediente: su experiencia acumulada en el ámbito nuclear, destaca Dmitri Trenin, presidente del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia (RIAC). Como gran potencia atómica, el país dispone de una sólida capacidad técnica en torno al programa iraní. En ese contexto, el analista indica que Moscú respalda el desarrollo de la energía nuclear civil en Irán y que actualmente participa en la construcción de dos nuevos bloques de la central de Bushehr en el país persa.

Finalmente, Trenin recuerda que Moscú ya formó parte de las negociaciones multilaterales que desembocaron en la firma del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) en 2015. Según explica, tras la retirada de EE.UU. de este marco, Francia, Alemania, Reino Unido y la Unión Europea han perdido influencia tanto en Washington como en Teherán. Por ello, según su valoración, esto sitúa a Rusia y China como los dos interlocutores externos de mayor peso en un eventual intento de reactivar una negociación sobre el programa nuclear iraní.