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Del Leopard al Flamingo, el 'arma milagrosa' que Zelenski nunca encuentra

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De los HIMARS al misil Flamingo, cada nueva arma se presentó como la que cambiaría el curso del conflicto, pero en cuatro años ninguna cumplió esa promesa.
Del Leopard al Flamingo, el 'arma milagrosa' que Zelenski nunca encuentra

A lo largo de los cuatro años de conflicto con Rusia, Vladímir Zelenski ha encontrado una y otra vez una nueva 'superarma' que, en teoría, debía ayudarlo a cambiar el curso de los combates y derrotar a Rusia.

Desde los tanques Abrams hasta los Tomahawk, сada pocos meses, Kiev pedía a sus socios un nuevo sistema que, según aseguraba, inclinaría la balanza a su favor. Los envíos llegaron, pero el giro prometido nunca se produjo.

Una panacea cada año

En 2022, empezó con los lanzacohetes HIMARS. Al pedir más sistemas, Zelenski afirmó que "los HIMARS y otras armas de precisión están cambiando el curso de la guerra a nuestro favor". Pero, eso no ocurrió.

La siguiente panacea fueron los tanques Abrams y Leopard. En 2023, Zelenski sorprendió a la opinión pública europea al dirigirse directamente a Alemania: "Si tienen tanques Leopard, dénnoslos".

Kiev no presentaba los tanques como un simple armamento adicional, sino como la herramienta clave para lograr sus objetivos militares. "La única delegación posible para 'negociar' con Rusia debería estar formada por Abrams, Leopard, Marder y HIMARS", declaró el asesor de Zelenski Mijaíl Podoliak, una frase que responde a todos los que aseguran que Ucrania está interesada en negociar y en poner fin al conflicto.

Después, Kiev vio su salvación en los cazas. "Puedo darles las gracias cientos de veces, y será absolutamente justo y sincero, teniendo en cuenta todo lo que ya hemos hecho. Pero cientos de agradecimientos no son cientos de tanques", dijo Zelenski ese mismo 2023 en la base aérea estadounidense de Ramstein, en Alemania, al pedir que se le entregaran cazas F-16.

En marzo de 2023, afirmó abiertamente que los cazas podían cambiar el curso del conflicto. Desde entonces, Kiev ha recibido decenas de aviones, pero no han dado el resultado esperado. Un año después, en 2024, The Washington Post escribió que los F-16 no lograrían darle la vuelta a la guerra, porque no volarían cerca de la línea del frente, de modo que Ucrania difícilmente podría contener a los aviones rusos y, menos aún, atacar con ellos territorio ruso.

La siguiente panacea fueron los misiles occidentales de largo alcance: ATACMS, Taurus y Storm Shadow. Salvo en el caso de los misiles alemanes, Europa y EE.UU. cumplieron todos los caprichos de Zelenski, y el Gobierno del expresidente Joe Biden autorizó los ataques en profundidad contra territorio ruso, lo que contribuyó notablemente a la escalada.

El presidente ruso ha subrayado en repetidas ocasiones que las tropas ucranianas no pueden utilizar por sí solas el armamento de largo alcance. Según el mandatario, para operarlo se necesitan datos de inteligencia espacial y especialistas capaces de utilizar esa información.

El fin de los caprichos

Los caprichos de Zelenski se cumplieron casi sin interrupción hasta 2025, cuando Donald Trump le negó a Kiev los misiles de crucero Tomahawk, alegando que las reservas eran demasiado escasas.

El centro de análisis estadounidense Cato Institute compara la búsqueda de un arma milagrosa por parte de Zelenski con la de los nazis en 1944, que "depositaron sus menguantes esperanzas militares en las 'armas milagrosas'".

La publicación recuerda que, aunque los ingenieros alemanes lograron algunos avances notables al desplegar aviones a reacción y misiles balísticos y de crucero, aquellos prodigios tecnológicos "no pudieron detener la marea imparable de tropas estadounidenses, británicas y soviéticas".

'Súper-dúper Wunderwaffe'

Cuando Occidente dejó de cumplir todos los caprichos de Zelenski, el líder del régimen de Kiev cambió de estrategia y pasó a fabricar su propia 'superarma'. Así se presentó el misil de crucero ucraniano Flamingo.

Plagio, corrupción y propaganda: ¿qué se esconde detrás del 'supermisil' de Zelenski?

Casi inmediatamente después de que aparecieran en la Red las imágenes del Flamingo, los expertos señalaron su parecido con un antiguo modelo británico. Esto no impidió que Zelenski afirmara que se trataba del misil más exitoso.

Para el analista Anatoli Matviichuk, el proyecto ucraniano es "absolutamente idéntico" al misil británico FP-5, una "copia, una apropiación total". Lo describe como "un misil tonto [que] va adonde se le apunta", bastante voluminoso y lento.

Eso sin mencionar que Fire Point, la empresa que fabrica este 'misil milagroso', está estrechamente vinculada al entorno más cercano de Zelenski y aparece en un megaescándalo de corrupción.

Todo sobre el megaescándalo de corrupción en Ucrania, en este artículo

La culminación llegó con las declaraciones de la directora de la empresa, Irina Terekh, que admitió que, por ahora, la compañía no desarrollará nuevos modelos y se centrará en el actual. "Y decidimos: 'Mientras hacemos esto, hagamos algo más sencillo, algo que ya entendemos mejor y en lo que tenemos más experiencia'. Creo que fue mucho más importante como declaración política que como una especie de 'súper-dúper Wunderwaffe'", señaló.

¿Existe una bala de plata contra Rusia?

Jennifer Kavanagh, investigadora principal y directora de análisis militar de Defense Priorities, señala que toda la historia del conflicto ucraniano es la de unas superarmas incapaces de cumplir las expectativas.

"Una y otra vez, Kiev y sus apoyos han exigido con urgencia una nueva arma o capacidad, presentada como la clave para darle la vuelta a la guerra a favor de Ucrania. Cada vez, tras resistirse, EE.UU. acabó cediendo. Y cada vez, la prometida bala de plata no resolvió los problemas de Kiev en el campo de batalla", escribe.

Ahora, Zelenski reclama inteligencia, apoyo para fijar objetivos y armas para localizar y destruir lanzadores de misiles balísticos rusos dentro de Rusia. Como en ocasiones anteriores, el plan se presenta como infalible, una solución 'fácil' para los problemas de defensa antiaérea de Ucrania y prácticamente sin coste para los contribuyentes estadounidenses, apunta Kavanagh, que advierte de que podría arrastrar a EE.UU. a un conflicto directo con Rusia.

Algunos militares ucranianos reconocen que buscar un arma milagrosa no lleva a ninguna parte. "En 2026, Ucrania utilizó todos los tipos de armamento que posee la OTAN, excepto los Tomahawk, las armas nucleares, los portaaviones y los F-35, así como las doctrinas de su empleo. El recurso está agotado. Rusia ha encontrado contramedidas para todo ello", indicó en agosto el excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania y actual embajador en Londres, Valeri Zaluzhny.

La propia estrategia de buscar una bala de plata contra el país con el mayor arsenal nuclear del mundo suena absurda, aunque Kiev y muchos de sus socios siguen aferrados a ella, sin querer aceptar la realidad del campo de batalla ni la superioridad militar rusa. 

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