A lo largo del conflicto en torno a Irán, Pakistán siempre ha actuado como un mediador clave, facilitando el diálogo entre Teherán y Washington. Sin embargo, todo apunta a que la situación ha dado un giro radical.
El pasado 17 de octubre, Islamabad suspendió el comercio con Irán en los pasos fronterizos de Taftan y Gabd-Rimdan, en la provincia de Baluchistán. Estas restricciones ya han provocado interrupciones en el suministro de gas licuado de petróleo (GLP), lo que ha disparado los precios y encendido las alarmas por las pérdidas económicas que esto pueda acarrear.
"Como miembro responsable de la comunidad internacional, Pakistán cumple y continuará cumpliendo con todos los regímenes de sanciones aplicables de conformidad con las leyes internacionales y nacionales", declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Sajjad Haider Khan, durante una rueda de prensa semanal en Islamabad.
Por su parte, Bakhtiar Ismail, comisionado adjunto del distrito de Chagai, donde se encuentra el paso de Taftan, había señalado previamente en la red social X que el cierre de la frontera era una "medida temporal" vinculada a la lucha antiterrorista.
En una línea similar se pronunció el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, quien atribuyó la situación a razones técnicas y aseguró que ambas naciones ya están realizando consultas mutuas.
La frontera se reabrió de manera parcial el 24 y el 25 de octubre, pero no se ha producido una eliminación total de las barreras comerciales.
¿El fin de la mediación?
Desde el estallido del conflicto militar de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026, Pakistán asumió invariablemente el rol de intermediario, facilitando los canales de comunicación y las negociaciones entre Teherán y Washington.
De hecho, Pakistán fue una pieza clave para alcanzar el acuerdo de alto el fuego del 8 de abril y promovió la firma del Memorándum de Entendimiento de Islamabad en junio. A pesar de este protagonismo diplomático, el Gobierno pakistaní nunca antes había condicionado, a nivel oficial, su política comercial con Irán al cumplimiento del régimen internacional de sanciones.
El cierre de los pasos fronterizos ya ha tenido un impacto negativo en la economía del país. En particular, la paralización total de la importación diaria de 7.000 toneladas de gas licuado de petróleo (GLP) iraní provocó una grave escasez y un aumento explosivo en los precios del cilindro de 12 kg, alcanzando entre 7.000 y 8.200 rupias (25,30 y 29,65 dólares).
Asimismo, cientos de camiones cisterna y más de 1.000 contenedores pakistaníes con productos perecederos quedaron varados en la frontera. Ante esta situación crítica, la Cámara de Comercio e Industria de Quetta, la capital de Baluchistán, instó a las empresas a suspender por completo la emisión de nuevos pedidos comerciales con Irán.
Javad Heiran-Nia, director del Grupo de Estudios del Golfo Pérsico en el Centro de Investigación Científica y Estudios Estratégicos de Oriente Medio en Irán, señaló que un cierre prolongado de los pasos fronterizos podría poner a prueba la solidez del rol de Pakistán como mediador entre Estados Unidos e Irán.
¿La mano invisible de la Casa Blanca?
El cierre de la frontera de Pakistán con Irán se ha producido en un contexto de creciente presión por parte de Estados Unidos sobre Teherán, en un intento de forzar concesiones iraníes mediante la asfixia económica.
Otro vecino de Irán, Irak, cerró el paso fronterizo de Al Shib-Chazabeh el 21 de octubre, una medida que, se señala, podría haber tomado bajo presión de Washington.
Islamabad también podría haber actuado bajo la presión de Estados Unidos. Imtiaz Baloch, analista de seguridad especializado en Baluchistán, dijo a Al Jazeera que, si bien Washington no ha emitido ninguna declaración pública al respecto, la influencia pudo haberse ejercido de manera directa sobre el Gobierno pakistaní o de forma indirecta a través de presiones al sector bancario y a las empresas comercializadoras de GLP.
También Shafiq Ahmad, analista del Instituto de Pensamiento Estratégico, en Turquía, considera que por el momento es más prudente afirmar que el cierre de la frontera se produjo en el contexto de la creciente presión de Estados Unidos sobre Irán; sin embargo, concluye que "el grado de influencia de esta presión en la decisión de Pakistán no ha sido determinado".



