Indonesia pone por delante sus propias necesidades energéticas y recortará el gas que envía a Singapur. El 24 de octubre, SKK Migas, la agencia estatal reguladora del sector de petróleo y gas, anunció una reducción de 31 millones de pies cúbicos estándar diarios en las exportaciones por gasoducto, que se destinarán al mercado interno.
"Con el fin de garantizar la estabilidad del suministro de gas a nivel local para la generación de electricidad, a partir de hoy se redirigirá al consumo interno el gas que antes se exportaba a Singapur", afirmó el presidente del ente, Djoko Siswanto.
Por su parte, el regulador singapurense EMA informó que el recorte se prolongará por 18 días y representa menos del 2 % de la demanda diaria total de gas del país.
Cerca del 95 % de la generación de electricidad en Singapur depende del gas natural. Previamente, el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, había declarado que su país debe salvaguardar sus recursos naturales y priorizar los intereses nacionales frente a la creciente incertidumbre geopolítica.
Entre incendios y apagones
Indonesia vive la temporada de incendios forestales más grave de los últimos once años, intensificada por las condiciones de sequía del fenómeno de El Niño.
Además, ya enfrentó fallas en su suministro energético interno cuando a principios de mes la isla de Batam sufrió un apagón masivo de 16 horas que afectó a más de 411.000 usuarios.
Por su parte, el ministro coordinador de Downstreaming y Transición Energética de Indonesia, Bahlil Lahadalia, declaró el 21 de octubre que aquellos países que tengan exigencias contrapuestas hacia Yakarta deberían ser cautelosos, y no descartó la posibilidad de suspender los contratos de exportación de gas hacia las naciones vecinas.
"Como tenemos que sobrevivir, primero debemos satisfacer nuestras necesidades internas", añadió el funcionario.
Motivos ocultos
Sin embargo, se especula que la decisión de recortar el suministro de gas podría estar vinculada a factores políticos, ya que previamente Singapur había expresado su malestar por los incendios forestales en Indonesia, cuyo humo ha cubierto durante días a la ciudad-Estado.
Ante la crisis, la agencia ambiental de Singapur (NEA) exigió a diez empresas indonesias extinguir los incendios en sus concesiones, bajo la ley de humo transfronterizo, que prevé multas de hasta 100.000 dólares singapurenses (unos 78.000 dólares estadounidenses) diarios.
Al mismo tiempo, el jefe de la Policía Nacional de Indonesia, Suyudi Ario Seto, señaló que se ha detectado interferencia extranjera en los incendios, aunque "la investigación aún está en curso".
Además, el presidente Prabowo Subianto declaró que algunos países insultan a Indonesia y que tiene la intención de hacer públicos los nombres de las empresas extranjeras implicadas en las afrentas.
El primer ministro de Singapur, Lawrence Wong, expresó su esperanza de que todas las partes cumplan con sus obligaciones. En respuesta, Bahlil instó a "no dar sermones a Indonesia sobre su compromiso de honrar y respetar los contratos".
David Broadstock, economista de la consultora Lantau Group, en declaraciones a The Straits Times, señaló que el recorte del suministro se produjo precisamente durante un período de tensiones bilaterales agravadas y no descartó la influencia del factor político.


