Las elecciones presidenciales de Brasil, cuyo segundo turno se celebrará el próximo 25 de octubre, podrían tener importantes consecuencias para el equilibrio geopolítico internacional. Una eventual victoria del senador Flávio Bolsonaro frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva abriría la puerta a un acercamiento con EE.UU. y a una reducción del protagonismo brasileño en el BRICS, según un análisis de Fiódor Lukiánov, redactor en jefe de la revista Russia in Global Affairs y director de investigación del Club de Discusión Internacional Valdái.
El candidato del Partido Liberal, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47,03 % de los votos, frente al 45,16 % obtenido por Lula. La ajustada diferencia anticipa una disputa decisiva entre dos proyectos políticos con orientaciones distintas respecto de Washington y de la participación de Brasil en los mecanismos de cooperación internacional.
Lukiánov, redactor en jefe de la revista Russia in Global Affairs y director de investigación del Club de Discusión Internacional Valdái, considera que una derrota de Lula consolidaría una orientación favorable a EE.UU. y alineada con el presidente Donald Trump. El especialista advierte que este giro tendría consecuencias para el BRICS, agrupación en la que Brasil desempeña un papel importante y cuya expansión refleja las aspiraciones de distintos países de aumentar su influencia en el escenario mundial.
"En caso de derrota de Lula, estará garantizada para el próximo período una orientación de Brasil proestadounidense y de corte trumpista", sostuvo Lukiánov.
Los intereses económicos frente al giro político
Sin embargo, una victoria de Bolsonaro no implicaría necesariamente la salida de Brasil del bloque. El profesor Víktor Jeifets, de la Universidad Estatal de San Petersburgo, explicó a RTVI que el dirigente probablemente reduciría la participación política brasileña, pero mantendría la cooperación en ciertos ámbitos: "Me parece que Bolsonaro, incluso si gana, no abandonará el BRICS. Aunque, sin duda, reducirá al mínimo la participación política y mantendrá únicamente la cooperación en cuestiones económicamente importantes para Brasil", afirmó.
En cuanto a las relaciones con Rusia, Jeifets tampoco prevé modificaciones sustanciales. El especialista señaló que Brasil depende de las importaciones de fertilizantes rusos, fundamentales para su poderosa industria agropecuaria. Según sus estimaciones, el país sudamericano adquiere en Rusia el 26 % de sus fertilizantes minerales, una relación comercial que difícilmente podría interrumpirse sin consecuencias económicas.
China constituye otro de los grandes condicionantes de un eventual cambio de rumbo. Jeifets recordó que el gigante asiático es el principal socio comercial de Brasil y representa más del 30 % del comercio exterior brasileño. Aunque Flávio Bolsonaro busque fortalecer los vínculos con EE.UU., reemplazar a Pekín como principal socio económico "requeriría una reestructuración radical y rápida de toda la economía brasileña y podría provocar su colapso", advirtió el especialista.
En esa misma línea, Dmitri Rozental, director del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia, señaló en una entrevista con RTVI que una eventual administración de Flávio Bolsonaro probablemente limitaría las grandes iniciativas internacionales de Brasil y adoptaría una posición más pragmática dentro del BRICS. De este modo, el resultado electoral podría modificar las prioridades diplomáticas del país sin alterar necesariamente sus principales vínculos económicos con Rusia y China.


