El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó en una entrevista el 21 de octubre, tras su intervención en un foro que se celebra en Berlín, que su mayor preocupación actual es la supuesta 'influencia de Rusia' en Alemania, por encima de los problemas económicos de su propio país.
"Mi mayor preocupación en este momento no es nuestra economía, ni la Unión Europea, ni Estados Unidos, ni China. Mi mayor preocupación es la influencia de Rusia en nuestra sociedad", aseguró.
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La industria alemana en crisis
Las declaraciones de Merz se producen en plena crisis de la industria alemana. Tras renunciar a los suministros energéticos rusos, Alemania ha aumentado su dependencia de alternativas más caras, como el gas natural licuado estadounidense. Los elevados costes energéticos afectan especialmente al sector automotriz, mientras que el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz han agravado la situación.
Empresas como BMW, Porsche y Volkswagen afrontan el encarecimiento de la producción, la caída de los beneficios y la creciente competencia china, lo que las está obligando a aplicar importantes recortes de plantilla.
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Impopularidad de Merz
Además, Merz atraviesa una crisis de popularidad. Según un reciente sondeo, solo el 10 % de los alemanes está satisfecho con la gestión del canciller, frente a 88 % que está insatisfecho. Casi la mitad cree que Merz dejará el cargo antes de que termine el año.
Su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), también sufre derrotas. En septiembre quedó fuera de un parlamento regional por primera vez en su historia, al no lograr ni el 5 % de los votos en las elecciones estatales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Obtuvo apenas el 4,9 %, mientras que Alternativa para Alemania (AfD) lideró la carrera electoral con más de 38,2 %.
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Diálogo ignorado
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, reiteró a principios de octubre que Rusia no tiene intención de atacar a ningún país, aunque advirtió a los ciudadanos europeos que Moscú se verá obligado a responder en caso de agresión. El mandatario califica la expansión de la OTAN y la disposición de Bruselas a la confrontación militar como las principales amenazas para su país.
Asimismo, considera que los dirigentes europeos usan el discurso de una posible guerra con Rusia para frenar la caída de su popularidad. Pese a que el Kremlin ha reiterado en repetidas ocasiones la disposición de Rusia a dialogar con Europa, sus líderes, en lugar de optar por un diálogo respetuoso, prefieren seguir alimentando el fantasma de 'la amenaza rusa' que ellos mismos inventaron.