Los demócratas, insatisfechos con el actual jefe del Pentágono, planean investigar al secretario de Guerra, Pete Hegseth, con el fin de apartarlo de su cargo. Para lograrlo, recurrirán a exfuncionarios y oficiales activos del Pentágono que están dispuestos a prestar declaración, informa The Telegraph el 21 de octubre.
"Habrá mucha gente que irá muy discretamente ante el presidente del comité de las Fuerzas Armadas para desahogarse por completo, proporcionarles todo lo que puedan y filtrar todo lo posible", comentó una fuente al medio.
Entre los episodios que los demócratas pretenden investigar figura el escándalo 'Signalgate', ocurrido después de que el entonces asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, incluyera por error al director de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, en un chat de Signal en el que Hegseth compartió información sensible sobre los inminentes ataques estadounidenses contra Yemen.
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"Debido a su arrogancia ha logrado que muchos de sus antiguos aliados estén dispuestos a colaborar con los demócratas para pedirle cuentas por todo el daño que le ha causado a nuestras Fuerzas Armadas", señaló otra fuente en una conversación con el periódico.
El próximo ataque
La investigación deberá ponerse en marcha si el Partido Demócrata recupera el control de la Cámara de Representantes tras las elecciones de noviembre y obtiene poderes adicionales.
Esto se suma a las acusaciones ya presentadas contra Hegseth sobre el hecho de haber llevado a cabo una purga a gran escala en el liderazgo militar estadounidense y haber obligado a varios altos mandos militares a dimitir.
En este contexto, aunque el nuevo intento de juicio político difícilmente garantice la salida de Hegseth, añade más presión sobre un secretario de Guerra que ya afronta simultáneamente una rebelión política en el Congreso, fuertes tensiones dentro del Pentágono y crecientes dudas sobre cuánto tiempo puede sostener EE.UU. su esfuerzo militar actual en Oriente Medio.