La muerte del padre de familia numerosa Alexánder Kolotún, vecino de la provincia rusa de Jersón, que falleció junto con su hija en un ataque con dron ucraniano contra su automóvil, ha dejado un gran vacío entre los vecinos de la asediada Alióshki, cerca de la línea del frente, donde repartía pan que él mismo horneaba, según han podido averiguar periodistas de RT, tras recabar el testimonio de personas que lo conocían.
El pasado 7 de octubre, un dron de las Fuerzas Armadas de Ucrania atacó el vehículo en el que viajaba con su hija Anna, de 15 años, cuando regresaban de la zona del frente.
Kolotún y su esposa Tatiana tenían 13 hijos y estaban esperando el decimocuarto.
Según RT, el hombre llevaba regularmente pan fresco a la ciudad de Alióshki, cerca de la línea del frente, que permanece bajo el bloqueo total por parte del régimen de Kiev y se halla bajo la amenaza constante de los drones ucranianos.
Desde mayo de 2026, los alimentos prácticamente no llegan a la ciudad y muchos sobreviven solo con conservas caseras guardadas antes del cerco.
"Para nosotros esto es una pérdida muy grande. […] Una pérdida muy grande también para esa gente que espera constantemente cada semana", contó uno de los trabajadores de la panadería.
"Toda la panadería la organizó y la construyó Sasha Kolotún. […] Cuando llevábamos pan a Alióshki, horneábamos 2.500 barras", añadió.
Según explicó, no se trataba de un negocio. "Lo repartíamos gratis", dijo. También señaló que a panadería llevaban azúcar, arroz y trigo sarraceno desde Crimea y desde la región rusa de Krasnodar, y que esos productos se compraban en centros de abastecimiento gracias a las donaciones de creyentes.
"Los drones vuelan sin que se entienda a quién ni por qué atacan. Aunque tal vez ya fuera algo deliberado", comenta un colega del fallecido. Según recordó, en junio pasado Kolotún y su esposa habían estado en Moscú, donde, afirmó, fueron felicitados por el presidente Vladímir Putin por su gran familia. "Tal vez por eso. No lo sé", comentó.
Los conocidos del fallecido temen ahora por el futuro de esa ayuda en varias localidades de la zona a las que asistían.
"En Radensk, en [Velíkiye] Kopani, en Tarásovka, hay mucha gente nuestra que se ha quedado sin nada", relató el trabajador. "El lunes horneábamos, el martes llevábamos allí esa ayuda. Ellos están esperando", se lamentó.
Asimismo, admitió que la continuidad de la labor dependerá de si logran reorganizarse. "Ahora nos hemos quedado sin el pastor, y no sé cómo vamos a organizar todo esto. […] Por supuesto, intentaremos seguir así", concluyó.


