Los dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) que murieron en México después de participar de manera ilegal en un operativo antidrogas han sido identificados como Richard Leiter Johnston III y John Dudley Black.
Según el diario El Universal, ambos agentes tenían una larga experiencia militar y habían combatido en la guerra de Afganistán. Johnston III, de 35 años, comenzó su carrera militar como oficial, pero luego ascendió a capitán y ejerció como jefe de pelotón en el 25.º Regimiento de Infantería.
La preparación académica de Johnston III incluyó la Escuela de Rangers, la Escuela de Asalto Aéreo del Ejército de EE.UU., la Escuela Básica de Tropas Aerotransportadas y otros cursos militares, que le permitieron formar parte de las Fuerzas Especiales.
En 2016, en Afganistán, dirigió a un grupo de soldados que participaron en la campaña 'Centinela de la Libertad', llevada a cabo como parte de operativos antiterroristas, y también entrenó a las fuerzas de seguridad de ese país. Luego, el agente lideró capacitaciones militares en varios países del sudeste asiático, especialmente en Filipinas.
Sin permiso
Después de dejar el Ejército, Johnston III, quien hablaba chino mandarín y español, se incorporó a la CIA y fue enviado a misiones en Oriente Medio, África, Asia Oriental y el hemisferio occidental.
Black, de 43 años, era oriundo de San Francisco y participó en la guerra en Afganistán como ayudante de campo del comandante general de la Primera División de Marines.
Ambos agentes fallecieron el 19 de abril en un accidente automovilístico en la sierra de Chihuahua, cuando regresaban de un operativo contra un laboratorio clandestino de drogas. En el vehículo también murieron dos funcionarios mexicanos de seguridad.
Según las autoridades mexicanas, la participación operativa de los agentes estadounidenses se realizó sin la autorización federal exigida por la legislación del país, lo que dio lugar a una investigación penal. Las autoridades federales solo se enteraron de su presencia debido a la tragedia.
El caso provocó una crisis política en México y tensiones diplomáticas con EE.UU., aunque la presidenta Claudia Sheinbaum descartó que el incidente desembocara en un conflicto entre ambos países.


