"Nadie lo toma en serio": el Kremlin responde a las acusaciones europeas contra Rusia por desestabilización

Europa es escenario de una ola de protestas motivadas por problemas socioeconómicos, mientras la UE intenta atribuir la inestabilidad a Rusia.

El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, descartó como "absurdas" las acusaciones de la Unión Europea que atribuyen a Moscú la presunta responsabilidad por los problemas internos que enfrenta el bloque europeo.

"Nadie en ningún lugar toma en serio estas acusaciones absurdas. Ni siquiera en la propia Europa", declaró Peskov a Zvezdanews este domingo, 18 de octubre.

El representante del Kremlin hizo estas afirmaciones en un contexto de crecientes protestas en varios países europeos, donde autoridades y medios han intentado vincular la inestabilidad social con supuestas interferencias rusas. Sin embargo, las manifestaciones responden principalmente a problemas socioeconómicos internos: aumento del costo de vida, inflación, desempleo y deterioro de los servicios públicos.

Francia sigue sumida en una ola de protestas masivas contra el encarecimiento del costo de vida y el aumento de los precios. Las manifestaciones han desembocado en violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con episodios de disturbios, saqueos y vandalismo en varias ciudades del país.

Milán, en Italia, fue otro de los epicentros de la agitación social durante el fin de semana. El centro de la ciudad se convirtió en escenario de duros enfrentamientos entre policías y manifestantes. Grupos encapuchados arrojaron piedras, adoquines y otros objetos contra agentes antidisturbios, mientras prendían fuego a barricadas improvisadas con mesas de bares. La Policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes. 

Albania tampoco escapó a la ola de protestas. Decenas de miles de estudiantes salieron a las calles de Tirana el pasado 15 de octubre en manifestaciones que inicialmente exigían mejores condiciones de estudio en las universidades, reducción de los costos de la educación y mayor apoyo financiero estudiantil. Sin embargo, las protestas rápidamente escalaron y se transformaron en un movimiento más amplio contra el Gobierno del primer ministro Edi Rama, la corrupción generalizada, la desigualdad social y la falta de oportunidades laborales. Los disturbios derivaron en incendios provocados y enfrentamientos con la Policía.