Las empresas europeas se enfrentarían a represalias "devastadoras" por parte de Washington si Bruselas sigue adelante con sus planes de restringir el acceso de rivales estadounidenses, como SpaceX, a determinados sectores del mercado del bloque, advirtió el embajador de EE.UU. ante la UE, Andrew Puzder.
La advertencia se produjo después de que la Comisión Europea propusiera este año reservar para las compañías europeas parte de la banda de espectro que permite a los 'smartphones' conectarse directamente a los satélites. Esto limitaría las frecuencias disponibles para empresas chinas y estadounidenses como la de Elon Musk, que opera la red de satélites Starlink.
Al ser preguntado si las entidades europeas deberían temer represalias, Puzder declaró a Financial Times que "deberían ser conscientes de que esto podría ocurrir y de que resultaría muy devastador para dichas empresas", dada la magnitud del mercado del país norteamericano.
"Si el propósito es hacer que Estados Unidos sea menos competitivo, creo que ese no es un objetivo legítimo de este tipo de legislación", afirmó el alto diplomático. "No se consigue que las empresas europeas sean más competitivas haciendo que las estadounidenses lo sean menos", subrayó, añadiendo que EE.UU. cuenta con "los mejores productos de su clase en este ámbito". "Son productos fiables, son productos en los que se confía. No necesitamos ningún tipo de mediocridad sincronizada", añadió.
¿Mejorar la competencia o generar más ingresos con multas?
El embajador también cuestionó si la aplicación por parte de la UE de la llamada ley de mercados digitales, que pretende frenar el poder de las mayores empresas tecnológicas del mundo, tenía realmente como objetivo mejorar la competencia o más bien generar ingresos para el presupuesto europeo, dadas las multas de miles de millones de euros impuestas a las empresas estadounidenses.
En ese contexto, argumentó que las ambiciones de Europa de fortalecer su propia industria tecnológica corrían el riesgo de verse socavadas por su enfoque regulador y por desincentivar la inversión de los negocios estadounidenses, ya que estos se sienten cada vez más frustrados por las restricciones normativas y las multas de la UE.
Según Puzder, en lugar de intentar frenar el dominio de las empresas estadounidenses, Bruselas y Washington deberían unir fuerzas para competir con China en la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial. Así, instó a Europa a "abandonar esta mentalidad reguladora en la que se intenta frenar las cosas porque existe una carrera con China", tanto en materia de IA como de computación cuántica.