El abuso de alcohol podría dañar el cerebro a través de la microglía, un tipo de células inmunitarias que viven en el sistema nervioso central, según un estudio reciente dirigido por investigadores de la Clínica Cleveland.
La investigación, publicada en la revista Immunity, analizó cómo reacciona la microglía ante el alcohol. Estas células suelen encargarse de vigilar el cerebro y eliminar residuos, pero en este caso los científicos observaron que también pueden participar en el deterioro del tejido nervioso.

El alcohol causa alteraciones neuronales
Para comprobarlo, administraron a ratones dosis orales de etanol, tanto aisladas como repetidas durante varios días, y siguieron los efectos sobre la microglía y las neuronas mediante microscopía y otras técnicas de imagen. El resultado fue que, en presencia de alcohol, estas células comenzaron a degradar la matriz extracelular, la red que rodea y sostiene a las neuronas para que puedan comunicarse correctamente.
Los investigadores detectaron cambios claros en la microglía apenas una hora después de una exposición intensa al alcohol. Sus ramificaciones se retraían y comenzaban a retirar esa matriz protectora incluso antes de que apareciera la sedación. Como consecuencia, las neuronas perdían actividad, lo que se asociaba con somnolencia, pérdida de coordinación y alteraciones de la conciencia.
Según el estudio, un solo episodio de consumo excesivo ya es capaz de dañar esa estructura y eliminar conexiones entre neuronas. Cuando el consumo se repite, el daño avanza hasta provocar pérdida neuronal en la corteza frontal, una región esencial para el juicio y el control de los impulsos. Además, muestras de cerebros humanos con trastorno por consumo de alcohol mostraron la misma alteración en la matriz extracelular, lo que constituye, según los investigadores, la primera evidencia directa de este mecanismo en personas.
El equipo identificó también una proteína, llamada MyD88, como reguladora de la respuesta de la microglía. Al eliminar el gen relacionado con esa proteína antes de exponer a los animales al alcohol, se bloqueó gran parte de la reacción dañina, se protegió el cerebro y se redujeron la sedación y los trastornos conductuales, incluso con altos niveles de alcohol en sangre. Los autores consideran que estos hallazgos podrían abrir la puerta a nuevas estrategias para prevenir el daño cerebral asociado al consumo de alcohol y también a otras enfermedades neurológicas.
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