La deforestación en la Amazonía de Brasil cayó un 41,8 % entre agosto de 2025 y julio de 2026, su nivel más bajo desde que comenzó a realizarse la medición en 1988, informó este viernes 16 de octubre el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por su sigla en portugués).
"La estrategia federal para la prevención y el control de la deforestación combina el monitoreo satelital, la aplicación de la ley, la planificación del uso de la tierra y la promoción de actividades productivas sostenibles con instrumentos regulatorios y económicos orientados a la conservación y el uso sostenible de la vegetación nativa", detalló.
Asimismo, el INPE explicó que la fórmula para combatir la deforestación "combina incentivos para la conservación de la vegetación autóctona, financiación de actividades sostenibles y condiciones ambientales que faciliten el acceso al crédito rural".
Rápidamente, el presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, difundió la noticia en redes sociales y dobló la apuesta. "Nuestro objetivo es lograr cero deforestación ilegal para 2030", escribió.
Comicios cruciales
El año escogido por Lula no es casual. El próximo 25 de octubre los brasileños volverán a las urnas para una segunda vuelta electoral que lo medirá contra el senador Flávio Bolsonaro. El ganador gobernará de enero de 2027 hasta enero de 2031.
Contrario a la posición de Lula, el clan Bolsonaro ha mostrado su desdén por las políticas ambientalistas. De hecho, durante el mandato (2019-2023) del padre de Flávio, el exmandatario Jair Bolsonaro, la deforestación de la Amazonía creció al menos un 54 %.
Además, madereros, ganaderos y demás sectores del agronegocio en la Amazonía fueron un respaldo político del jerarca de la familia. Ahora, con un virtual empate técnico entre los candidatos, Flávio Bolsonaro ha abrazado el apoyo de los terratenientes depredadores.


