El Ministerio de Defensa del Reino Unido impulsa un contrato valorado en hasta 2.600 millones de dólares para una nueva generación de satélites militares Skynet, en una operación que podría adjudicarse a la empresa estadounidense Lockheed Martin, reportó este jueves The Telegraph.
Skynet es el sistema que permite a las Fuerzas Armadas británicas mantener comunicaciones seguras en cualquier parte del mundo, incluso en situaciones de conflicto. Hasta ahora, estos satélites eran construidos por Airbus en el Reino Unido.
La posibilidad de trasladar el proyecto a una firma estadounidense ha despertado preocupación en los sectores de defensa, ante el temor de que Washington pueda condicionar su uso, como ocurrió recientemente con las restricciones impuestas a las terminales militares de Starlink utilizadas por Ucrania.
Los satélites podrían ser "apagados"
Una fuente del sector advirtió que el acuerdo podría otorgar a la Casa Blanca una especie de "interruptor de apagado" sobre el sistema. Según esa visión, en un escenario de crisis, como un eventual conflicto por las islas Malvinas, EE.UU. podría negarse a autorizar el uso militar de Skynet por parte del Reino Unido. "Le estarías dando a Washington poder de veto sobre el sistema durante una crisis nacional", enfatizó.
En la misma línea, el analista Francis Tusa señaló que adjudicar el contrato a una empresa estadounidense supondría una conexión entre los satélites y EE.UU., lo que, en la práctica, "implica que podrían ser apagados". Por su parte, el Ministerio de Defensa británico insiste en que el proceso sigue abierto y que, cualquiera que sea el adjudicatario, los satélites deberán ser ensamblados, integrados y probados en territorio británico, bajo una "autoridad de diseño" del Reino Unido.
Lockheed Martin ha propuesto construir una planta en el noreste de Inglaterra por cerca de 113 millones de dólares, con la promesa de crear unos 500 empleos, y asegura que el contrato sería gestionado por su filial británica.
Mientras tanto, el opositor Partido Conservador ha exigido al Gobierno laborista garantías de un control total sobre el sistema Skynet. Su portavoz, James Cartlidge, afirmó que, a la luz de lo ocurrido con Starlink, "debe existir soberanía total del Reino Unido en lo que respecta al control militar de dicha capacidad". El Ejecutivo británico ya revisa el asunto y se espera que el primer ministro, Andy Burnham, tenga la última palabra.


