El aumento de los casos de fraude en los procesos de validación de identidad se ha convertido en un quebradero de cabeza para los ciudadanos de Brasil y las cifras dan cuenta de la magnitud del problema.
En el primer semestre de este año, los incidentes de suplantación de identidad se han incrementado más de 30 % en comparación con el mismo período del año anterior, un dato que afecta sensiblemente a los usuarios que realizan pagos por internet.
Esta situación en común a muchos países de la región. Según Feedzai, 72 % de los habitantes de Suramérica han sido víctimas de este tipo de prácticas utilizadas por la delincuencia.
Las fallas de protección han dado pie no solo a la sustracción de fondos de las víctimas, sino también a su vinculación con esquemas criminales que usan el fraude para perpetrar delitos en el ámbito digital.
Las pérdidas anuales se estiman en al menos 0,8 % del Producto Interno Bruto (PIB), lo que deja a Brasil en el noveno puesto mundial sobre ciberestafas 2025, según el informe elaborado por la Alianza Global Antiestafas (Global Anti-Scam Alliance, por sus siglas en inglés).
Modus operandi
Los estafadores se valen de diversas estrategias basadas en la confianza y la prisa. Así, los delincuentes usan como anzuelo los mensajes urgentes, las supuestas llamadas del banco o una oferta difícil de rechazar en internet.
Con estas operaciones, se busca que la víctima entregue datos, revele claves o envíe dinero antes de comprobar el origen de la solicitud.
Según el fiscal del Ministerio Público de Minas Gerais, Rafael Fernandes, esta problemática se debe a diversos factores que se presentan tanto en Brasil como en Argentina.
"Ambos países tienen una renta media con una elevada penetración de los sectores de economía digital, que se une a un nivel más bajo de educación digital". Además, existe un "déficit en la capacidad de represión" de los delitos informáticos, por lo que se plantea "la necesidad de intensificar los niveles de prevención".
Fernandes destaca que también hay un avance, con normativas del Banco Central de Brasil "para que haya una actuación más eficaz por parte de los bancos en la detección de pagos fraudulentos".