La UE anticipa un invierno "muy, muy difícil" debido a la crisis energética

Las consecuencias del aumento de los precios de los combustibles ya se hacen sentir en todos los ámbitos de la vida europea.

La Comisión Europea prevé un invierno "muy, muy difícil" por el encarecimiento de la energía, afirmó este miércoles Anna-Kaisa Itkonen, portavoz de Energía del Ejecutivo comunitario.

La vocera señaló que existe una crisis de asequibilidad y advirtió de que la situación es "muy volátil e impredecible".

El precio de la energía pasa factura a Europa

Las consecuencias del aumento de los precios de los combustibles ya se hacen sentir en todos los ámbitos de la vida europea. A finales de septiembre, el precio medio del diésel en la Unión Europea alcanzó un récord de 2,23 euros por litro, frente a los 2,16 euros de la semana anterior. Diecinueve países del bloque, entre ellos Alemania, Francia e Italia, registraron máximos históricos. Aunque los precios bajaron ligeramente en octubre, hasta los 2,10 euros por litro, siguen siendo un 40 % superiores a los de hace un año.

Los depósitos de gas de la UE están llenos solo en un 73 %, frente al 80 % del año pasado. Los analistas advierten de posibles subidas de precios durante el invierno, especialmente ante la prohibición de todas las importaciones de gas natural licuado ruso a partir del 1 de enero de 2027.

Pese a su compromiso con las normas ecológicas, prácticamente todo el transporte de mercancías por carretera en la Unión Europea depende del diésel, lo que ya supone un elevado coste para el bloque. La organización Transport & Environment estima que el encarecimiento del combustible genera un sobrecoste de 203 millones de euros (unos 226 millones de dólares) diarios para Europa. Desde finales de febrero, el gasto adicional acumulado solo en diésel para el transporte por carretera ronda los 40.000 millones de euros (unos 45.000 millones de dólares).

El abandono del combustible ruso y la apuesta por los suministros estadounidenses han dejado a Europa en una posición aún más vulnerable. En agosto, EE.UU. suministró cerca de la mitad del diésel importado por la UE, mientras que la cuota del combustible estadounidense en las importaciones del Reino Unido y Países Bajos alcanzó entre el 62 % y el 72 %.

En este contexto, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, advirtió de que Europa podría acabar siendo la gran perjudicada por el nuevo acuerdo y por su propia política de confrontación. "Advierto a los políticos antiestadounidenses y rusófobos de que pronto podrían estar repostando en las gasolineras de la Unión Europea con diésel estadounidense caro, pero de origen ruso", declaró el pasado domingo.