El pasado domingo, Bangladés puso en marcha su primer reactor nuclear. En la central nuclear de Rooppur, que se encuentra en construcción por la corporación rusa Rosatom, la primera unidad alcanzó el nivel mínimo de potencia controlable.
Para un país pequeño con una población enorme, el momento del arranque no podía ser mejor. Bangladés acaba de pasar quizá el peor verano energético de los últimos años, y la central nuclear será la primera gran fuente de electricidad que no dependa de los buques cisterna con gas del golfo Pérsico.
¿Qué se sabe del proyecto?
Rooppur se construye a unos 160 kilómetros de Daca, la capital del país.
Es la primera central nuclear en la historia de Bangladés y el mayor proyecto de infraestructura del país: dos unidades con reactores VVER-1200 y una potencia total de 2.400 megavatios. El contrato con Rosatom por 12.650 millones de dólares se firmó en 2015, y Rusia financió el 90 % de esa suma con un crédito.

Según Rosatom, el arranque energético de la primera unidad está previsto para el 20 de noviembre y la potencia se aumentará de forma gradual hasta el 37 %. El 28 de abril, el director de Rosatom, Alexéi Lijachov, aseguró que en 2027 comenzarán también las operaciones de arranque en la segunda unidad. Ese mismo día, empezó la carga de combustible nuclear en el reactor de la primera unidad. El ensamblaje de ese reactor había concluido en otoño de 2024.
Un alivio frente a los apagones
En Bangladés viven casi 178 millones de personas, lo que lo convierte en el octavo país más poblado del mundo. Hay 1.366 habitantes por kilómetro cuadrado. Según el OIEA, la demanda de electricidad crece alrededor de un 7 % al año, y para el verano de 2026, se esperaba un consumo máximo de hasta 18.000 megavatios.
Durante mucho tiempo, esa carga la sostuvo el gas nacional: en 2010 generaba más del 75 % de la electricidad. Desde entonces las reservas se agotaron y, a partir de 2020, la producción cayó un 28 %. El país no tiene reservas estratégicas de gas, así que el déficit se cubre con importaciones. Según el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, por sus siglas en inglés), en 2025 la dependencia energética de Bangladés de las importaciones llegó al 62,5 %, y en gas natural licuado (GNL) se gastaron unos 3.800 millones de dólares.
Este verano, esa dependencia le salió cara al país. El 23 de julio, QatarEnergy declaró fuerza mayor por el conflicto en la región y los riesgos en el estrecho de Ormuz y redujo sus envíos. Catar, actualmente, suministra cerca de la mitad de todo el GNL que compra Bangladés.
Entre finales de julio y mediados de agosto, los cortes de luz programados superaron con frecuencia los 3 gigavatios, y por orden del Gobierno, las tiendas cerraban una hora antes. Las fábricas textiles, que sostienen las exportaciones, perdieron entre el 25 y el 30 % de su capacidad.
Rooppur, cuando entre en funcionamiento, podrá aliviar la situación del país. Si el arranque energético del 20 de noviembre se cumple según lo previsto, el próximo verano Bangladés enfrentará el calor con una fuente de energía que no dependa del golfo Pérsico.


