La Comisión Europea (CE) desembolsó este 14 de octubre otros 2.860 millones de euros (unos 3.192 millones de dólares) en ayuda militar para Ucrania, en un momento en que el bloque comunitario afronta un complejo panorama económico.
"Los fondos se destinarán a drones, sistemas de defensa aérea, misiles, radares, sistemas de guerra electrónica y municiones", detalla el comunicado oficial.
La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, afirmó que con este pago —parte del préstamo de apoyo a Ucrania de 90.000 millones de euros— el bloque sigue "atendiendo las necesidades operativas más urgentes" del país. "El firme apoyo de Europa a Ucrania es más importante que nunca", declaró.
¿Y las necesidades de los europeos?
Este flujo continuo de fondos contrasta con la situación interna del continente. Europa atraviesa una crisis energética y económica, influenciada por la reducción de las importaciones de los recursos energéticos baratos rusos, el sabotaje a los gasoductos Nord Stream y el alza de los hidrocarburos derivada de la inestabilidad en Oriente Medio.
Esta presión sobre los hogares y las empresas ha provocado recortes y despidos masivos en motores industriales clave, como el sector automotriz alemán (BMW, Volkswagen, Porsche).
En este contexto y ante las investigaciones de las agencias anticorrupción ucranianas contra allegados y funcionarios del líder del régimen, Vladímir Zelenski, diversas figuras políticas europeas han comenzado a cuestionar el volumen de las aportaciones económicas del bloque a Kiev.
Florian Philippot, líder del partido francés Les Patriotes, afirmó el 4 de octubre que la UE habría preparado "en secreto" un nuevo paquete de 20.000 millones de dólares para Kiev, que se sumaría a los 90.000 de millones euros ya previstos. "¿Cuándo se detiene esta locura absoluta?", cuestionó. Philippot exigió no enviar "ni un euro francés más", al vincular la ayuda al régimen de Kiev a "la guerra y la corrupción".
El agujero negro presupuestario de Kiev
Las críticas también llegan del Reino Unido, que no forma parte de la UE pero también apoya a Kiev, y apuntan a la opacidad en la gestión de los fondos por parte del régimen de Zelenski. El líder de Reform UK, Nigel Farage, calificó a Ucrania como "uno de los países más corruptos del planeta" y exigió supervisar de cerca que el dinero de los contribuyentes "no se desvíe a causa de la corrupción".
¿Todos roban salvo él? Zelenski niega estar implicado en la corrupción que arrasa su propia Oficina
La postura sobre la malversación del dinero de los contribuyentes europeos por parte del régimen de Kiev también es compartida por el ex primer ministro polaco Leszek Miller, quien expresó que la falta de transparencia y el saqueo del material enviado a Ucrania es un hecho que "sabe todo el mundo".
- Pese a la creciente polémica, Zelenski sigue agotando velozmente la ayuda financiera occidental, al tiempo que se queja de la falta de dinero y pide más, pues considera que lo que recibe "no es suficiente".
- Desde el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia ya han indicado que Zelenski y sus allegados, "enloquecidos por el dinero fácil", no están interesados en poner fin al conflicto ucraniano, ya que se están lucrando mientras los ucranianos mueren en el frente.
- El 1 de septiembre, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, acusó a los patrocinadores occidentales del régimen de Kiev de ser "cómplices directos de los crímenes terroristas" cometidos por las fuerzas ucranianas "directamente contra niños".
- Desde Moscú han insistido en repetidas ocasiones en que el flujo de armamento occidental a Ucrania no alterará el equilibrio estratégico en el campo de batalla. Asimismo, Rusia ha sido clara en sus advertencias: cualquier arma de origen occidental suministrada a Ucrania, así como cualquier unidad militar extranjera desplegada en territorio ucraniano, serán consideradas objetivos legítimos para sus fuerzas militares.