El MI5 gasta más en la lucha contra Rusia y otros Estados a los que considera hostiles que durante la Guerra Fría, declaró este martes el director general del servicio de inteligencia británico, Ken McCallum.
El alto cargo recurrió a la infundada retórica de Occidente sobre una supuesta amenaza rusa y calificó a Moscú como "el principal agresor". Además, afirmó que los británicos deben ser "resilientes" ante lo que denominó una escalada de la presunta "guerra híbrida" rusa.
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"Quizás les sorprenda saber que en 2026, el MI5 dedica más recursos a contrarrestar las amenazas estatales que durante la Guerra Fría", declaró durante un discurso, argumentando que "en la última década, el volumen de casos relacionados con amenazas estatales se ha cuadruplicado".
El Gobierno del Reino Unido anunció ya en febrero de 2025 que tiene previsto hacer la mayor inversión en gastos de defensa desde la Guerra Fría. En particular, el entonces primer ministro Keir Starmer manifestó su compromiso de aumentar el gasto en defensa hasta el 2,5 % del PIB a partir de abril de 2027.
Aumento del gasto militar en medio de una profunda crisis
El aumento sin precedentes del gasto militar para afrontar una amenaza rusa imaginaria se produce en un momento de grave crisis económica en el país europeo, con déficit presupuestario, aumento de la inflación y del desempleo.
Así, el Instituto de Estudios Fiscales afirmó que Londres se enfrenta a la necesidad de encontrar 35.000 millones de libras esterlinas (unos 46.400 millones de dólares) para evitar recortes drásticos en el gasto público y, al mismo tiempo, cumplir con las promesas de defensa incluidas en su primer presupuesto.
El Instituto Nacional de Investigación Económica y Social advirtió a finales de abril que la inflación en el Reino Unido podría superar el 4 % antes de finales de 2026. Además, alrededor de 79 % de los adultos que participaron en abril en una encuesta indicaron que el costo de su vida había aumentado en comparación con hace un mes. Mientras, los datos de Resolution Foundation muestran que debido al aumento derivado de los precios de la energía, y en particular de las tensiones en Oriente Medio, el hogar promedio en edad laboral dispondrá este año de 480 libras menos (unos 630 dólares) de lo que habría tenido si el conflicto no se hubiera producido.
Al mismo tiempo, los niveles de desempleo aumentaron durante el último año en 83.000 personas. En particular, entre mayo y julio la tasa de desempleo alcanzó a 4,9 %, y 1,78 millones de personas mayores de 16 años se encontraban desempleadas.
Cárceles saturadas y falta de financiación de la sanidad
La crisis también afecta al sistema penitenciario británico. Ya en 2024 se informó que el sistema penitenciario masculino estuvo funcionando a más de 99 % de su capacidad durante más de un año. Este año, la población penitenciaria de Inglaterra y Gales ha ascendido a casi 87.000 personas, frente a una capacidad operativa útil de alrededor de 89.000.
Ante esa situación, miles de presos serán puestos en libertad anticipadamente, en medio de advertencias de que muchos no tendrán dónde vivir y el sistema de libertad condicional tendrá dificultades para supervisarlos, informa The Guardian. Aproximadamente 2.000 delincuentes, entre ellos maltratadores domésticos y agresores violentos, serán liberados próximamente y otros 3.000 de forma gradual a lo largo de 2027 para aliviar el hacinamiento.
Otra área afectada es la sanidad. Una crisis sin precedentes en la dotación de personal de enfermería está provocando cientos de incidentes relacionados con la seguridad del paciente en todo el Servicio Nacional de Salud. Un reciente análisis sugiere que existe un déficit de 55.000 enfermeros titulados en Inglaterra, a pesar de que actualmente hay 23.046 vacantes anunciadas, informó en septiembre Mirror.
Asimismo se reportó que en abril, 99.781 personas en Inglaterra llevaban esperando más de un año para comenzar un tratamiento hospitalario rutinario, frente a las 94.406 de finales de marzo. Además, se indicó que casi 3.000 pacientes debieron recibir su atención médica diaria en pasillos de los hospitales o en áreas de tratamiento improvisadas.