Este hábito nocturno muy común podría estar dañando este órgano más de lo pensado

Aunque ya se sabía que las comidas nocturnas se relacionaban con obesidad y problemas cardíacos, un nuevo estudio sugiere que también podrían afectar seriamente a este importante órgano.
Resumen generado por IA
  • Comer tarde o cerca de la hora de dormir se asocia con entre un 20 % y un 30 % más de riesgo de enfermedad hepática, según un estudio de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón.
  • El trabajo, con casi 200.000 participantes, es uno de los primeros análisis a largo plazo que documenta esta asociación, según el hepatólogo Robert Wilechansky.
  • Quienes comían tarde tenían casi un 40 % más de probabilidad de esteatosis hepática metabólica y un 30 % más de cirrosis o cicatrización hepática severa.
  • El estudio es observacional y no prueba causalidad, pero el equipo ya recluta voluntarios para un ensayo clínico sobre si adelantar las comidas mejora estos indicadores.

Comer después de la cena o muy cerca de la hora de dormir podría aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas graves, según una reciente investigación de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón.

Estudios anteriores ya habían vinculado las comidas nocturnas con la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, pero seguía sin estar claro cómo este hábito podía afectar al hígado a largo plazo.

Para investigarlo, los autores del nuevo trabajo, publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology, analizaron los hábitos alimentarios y de estilo de vida autodeclarados de casi 200.000 personas pertenecientes a tres grandes estudios realizados en EE.UU.

Comer de noche sí afecta el hígado

Los resultados mostraron que quienes solían comer tarde presentaban entre un 20 % y un 30 % más de riesgo de desarrollar cualquier tipo de enfermedad hepática en comparación con quienes no tenían esa costumbre. En particular, registraban casi un 40 % más de probabilidad de sufrir esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica —antes conocida como hígado graso— y un 30 % más de riesgo de cirrosis o cicatrización hepática severa.

El hepatólogo Robert Wilechansky explicó que algunos trabajos previos ya habían sugerido una relación entre las comidas nocturnas y las enfermedades del hígado, pero señaló que esta investigación es "uno de los primeros análisis a largo plazo" que documenta con claridad esa asociación. También recordó que el hígado responde de forma estrecha a los ritmos circadianos del cuerpo, por lo que modificar solo el horario de las comidas, incluso sin cambiar la dieta, podría tener efectos importantes.

Aunque el estudio es observacional y no demuestra una relación causal directa, los investigadores sostienen que aporta nueva evidencia de que el momento en que se come influye en la salud metabólica y hepática. El equipo ya está reclutando voluntarios para un ensayo clínico que evaluará si adelantar las comidas puede mejorar los indicadores de estas enfermedades.

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