La economía alemana apenas sobrevivió a la energía verde, afirmó este 11 de octubre el presidente de EE.UU., Donald Trump.
"Enséñame un país que apueste por las energías verdes y yo te enseñaré un país en bancarrota. Ya saben, Alemania lo intentó. Estaban a unos dos días de la extinción", señaló durante un mitin de campaña en Tennessee.
El mandatario prometió que EE.UU. va a volver "a hacer energía a un precio bajo". Según él, los molinos de viento, el recurso de fuente limpia que produce China en grandes cantidades, "es solo un desperdicio". El líder del país norteamericano está apostando por el petróleo, gas, carbón y energía nuclear. "Lo nuclear ha hecho un gran regreso. Bueno y seguro ahora", subrayó.
Previamente, la líder del partido opositor Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, afirmó que "la coalición negro-roja y Von der Leyen están arruinando a su país con su política de 'transformación verde'".
Mientras tanto, el canciller alemán, Friedrich Merz, admitió en julio en una entrevista con el medio ZDF que Europa se encuentra en una situación difícil debido a distintos factores, destacando que uno de ellos es la crisis energética provocada por la falta de gas ruso.
- La Unión Europea sustituyó el gas ruso barato, base de su industria, por otras fuentes, entre ellas el gas natural licuado estadounidense, mucho más caro.
- La actual escalada en Oriente Medio disparó los precios del petróleo y del gas, lo que ha encarecido aún más la energía en la UE, ha presionado a hogares y empresas, ha provocado cierres industriales, despidos y un progresivo debilitamiento económico.
- En septiembre de 2022, los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que conectan Rusia con Alemania, quedaron fuera de funcionamiento tras una explosión que causó grandes fugas de gas en el mar Báltico. Moscú calificó el suceso de sabotaje, mientras que los Gobiernos de Dinamarca, Alemania y Suecia se negaron a divulgar los resultados de su investigación.
- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, indicó en octubre del año pasado que la renuncia a la energía rusa había provocado una cadena de efectos negativos para la economía en Europa, como la caída de la facturación industrial, el aumento de los precios del petróleo y el gas transoceánicos y la pérdida de competitividad de los productos.


