El Gobierno de Javier Milei avanza en las negociaciones con Estados Unidos para poner en marcha un programa destinado a desarrollar en Argentina un Centro Nacional de Operaciones de Ciberseguridad que permita detectar amenazas informáticas, proteger redes públicas y coordinar respuestas ante posibles ataques, recogen medios locales este 10 de octubre.
La iniciativa contempla reemplazar progresivamente equipamiento tecnológico de origen chino utilizado en organismos estatales y contaría con una financiación del Departamento de Estado estadounidense de hasta 13,9 millones de dólares durante un período de 36 meses.
El programa comenzaría con un relevamiento integral de redes, sistemas y centros de datos del Gobierno nacional para confeccionar inventarios actualizados e identificar equipos considerados no confiables. A partir de ahí, se elaboraría un orden de prioridades para retirar, aislar o neutralizar componentes sensibles sin interrumpir servicios esenciales.
Entre los objetivos centrales figura la sustitución de equipamiento de Huawei instalado en el núcleo de redes gubernamentales, que Washington describe como potencialmente arriesgado para la seguridad informática, algo que Pekín siempre ha rechazado. El nuevo centro funcionaría bajo la órbita del Centro Nacional de Ciberseguridad y no de ARSAT (Empresa Argentina de Soluciones Satelitales S.A.).
Monitoreo de redes oficiales
El segundo componente del programa apunta a establecer un sistema de monitoreo continuo de las redes gubernamentales, lo que incluye la implementación de herramientas para reunir registros de seguridad, instalar sensores, detectar comportamientos anómalos, compartir datos sobre amenazas y coordinar respuestas ante incidentes entre organismos públicos.
Washington también propone revisar el marco legal argentino, definiendo las facultades del centro, los mecanismos de intercambio de información entre dependencias, los protocolos de almacenamiento de datos y la distribución de responsabilidades en caso de ataques.
El programa reserva cerca de 5 millones de dólares para el diseño de la arquitectura tecnológica, además de partidas para evaluaciones de redes, organización institucional y capacitación de analistas e ingenieros argentinos en análisis e ingeniería de ciberseguridad.
El aporte estadounidense, sin embargo, no cubrirá todo el reemplazo del equipamiento. Argentina deberá asumir principalmente la compra de equipos y programas informáticos, así como los costos de funcionamiento del centro, mientras el Departamento de Estado podrá financiar componentes puntuales cuando sean indispensables.