Puedes tener prediabetes aunque tus análisis salgan normales: una médica explica por qué

Todos los adultos mayores de 45 años deberían controlar periódicamente su glucosa, mientras que las personas con sobrepeso u otros factores de riesgo tendrían que comenzar antes, afirmó la endocrinóloga rusa Ekaterina Sájnova, consultada por RT.

La prediabetes puede desarrollarse durante años sin provocar síntomas evidentes, por lo que sentirse bien no significa necesariamente que los niveles de azúcar en sangre sean normales. Así lo advirtió la endocrinóloga, nutricionista y dietista Ekaterina Sajnova, del Centro Escandinavo de Salud, en declaraciones a RT. La especialista explicó que esta condición aparece cuando la glucosa en sangre supera los valores normales, pero todavía no alcanza los niveles necesarios para diagnosticar diabetes.

Según Sajnova, todos los adultos mayores de 45 años deberían controlar periódicamente su glucosa, mientras que las personas con sobrepeso u otros factores de riesgo tendrían que comenzar antes. Entre estos factores figuran los antecedentes familiares de diabetes, la hipertensión arterial, el aumento del perímetro abdominal, el sedentarismo y haber padecido diabetes gestacional. Las pruebas iniciales incluyen la medición de glucosa en ayunas y la hemoglobina glucosilada, que refleja el nivel promedio de azúcar en sangre durante los últimos meses.

Sin embargo, la médica subrayó que un resultado normal de glucosa en ayunas no excluye la prediabetes. En algunas personas con exceso de peso, tanto esta medición como la hemoglobina glucosilada pueden encontrarse dentro de los parámetros normales, mientras que los niveles de azúcar se elevan excesivamente después de ingerir glucosa. Por ello, cuando existen numerosos factores de riesgo y resultados cercanos a los límites normales, el médico puede solicitar una prueba oral de tolerancia a la glucosa, que consiste en medir el azúcar en ayunas y dos horas después de consumir una bebida con glucosa. También advirtió que la anemia por deficiencia de hierro y determinadas enfermedades sanguíneas pueden alterar los resultados de la hemoglobina glucosilada.

La endocrinóloga señaló que ciertos cambios en la piel pueden ser una señal de alerta. Entre ellos mencionó el oscurecimiento y la apariencia aterciopelada de la piel en los pliegues del cuello, las axilas o las ingles, una afección conocida como acantosis nigricans, que suele estar relacionada con niveles elevados de insulina y puede presentarse en personas con obesidad o prediabetes. La aparición de múltiples pequeños crecimientos blandos en la piel también constituye un motivo para comprobar la glucosa, aunque la especialista recordó que estas alteraciones pueden tener otras causas y deben ser evaluadas por un médico.

La aparición de múltiples pequeños crecimientos blandos en la piel también constituye un motivo para comprobar la glucosa

Otros posibles indicios son la debilidad, el cansancio frecuente y los problemas de memoria, síntomas que muchas personas atribuyen al trabajo o a la edad. Si aparecen junto con sobrepeso y otros factores de riesgo, Sajnova recomienda realizar análisis. Asimismo, advirtió que la sed intensa, la micción frecuente —especialmente durante la noche—, la picazón, las heridas que cicatrizan lentamente y las infecciones recurrentes pueden indicar que la prediabetes ha evolucionado hacia una diabetes, por lo que no debe posponerse la consulta médica.

Modificar los hábitos de vida puede reducir el riesgo aproximadamente a la mitad

La especialista destacó que detectar la prediabetes a tiempo permite prevenir o retrasar la aparición de diabetes. Según explicó, modificar los hábitos de vida puede reducir el riesgo aproximadamente a la mitad, con beneficios que se mantienen durante años. Perder entre el 5 % y el 7 % del peso corporal inicial ya puede producir mejoras importantes. En cuanto a la alimentación, señaló que no existe una dieta ideal para todos: tanto la mediterránea como las basadas en vegetales pueden resultar adecuadas, siempre que puedan mantenerse a largo plazo. Recomendó aumentar el consumo de verduras sin almidón y alimentos integrales, reducir los productos refinados y el azúcar añadido, sustituir las bebidas azucaradas por agua y consumir suficiente fibra.

Finalmente, Sajnova aconsejó realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, distribuidos en un mínimo de tres días, por ejemplo mediante caminatas rápidas. También recomendó incorporar ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana, en días alternos, ya que los músculos desempeñan un papel fundamental en la utilización de la glucosa. Para quienes padecen enfermedades cardíacas, problemas articulares o hipertensión, indicó que lo más conveniente es acordar el programa de ejercicios con un médico.