La Iglesia cristiana ortodoxa de Estonia y el convento de Puhtitsa, situado en la aldea estonia de Kuremae, han presentado demandas ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las restricciones a la comunicación externa que les imponen las autoridades del país báltico, informa la radiotelvisión pública ERR este jueves.
El motivo para buscar justicia en Estrasburgo son las enmiendas a la Ley de Iglesias y Congregaciones de Estonia, que estipulan un plazo hasta el 28 de diciembre para romper todos los vínculos con la Iglesia ortodoxa rusa, con la que ambas entidades forman una misma congregación cristiana. El Ministerio del Interior aseguró que mantiene un diálogo con la Iglesia, pero insistió en que la ley se cumpla.
"Si para entonces no se han roto los vínculos con la Iglesia, el Ministro del Interior tiene la intención de solicitar a un tribunal su disolución forzosa", denunció el abogado Artur Kniazev, que representará a ambas instituciones de la ortodoxia estonia durante el litigio.
