FMI y Colombia ultiman acuerdo con una "diferencia significativa" sobre otros países sudamericanos

La situación fiscal ha llevado a Bogotá a tocar nuevamente la puerta del Fondo, así como otras naciones de la zona.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) está pisando fuerte en Sudamérica. No solamente sigue en revisiones con Argentina, sino que retoma contactos con Venezuela y ahora alista un pacto con Colombia que, sin embargo, sería diferente a otros programas.

En su informe semanal, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) estima que el Fondo podría autorizar una Línea de Precaución y Liquidez (LPL) o un Acuerdo 'Stand-By'. Además, calcula que si se alcanza un convenio, Colombia podría ahorrarse hasta 290pb [puntos básicos] de tasa de interés.

ANIF proyecta que una Línea de Precaución y Liquidez tendría un costo cercano a 3,7 % efectivo anual. Y comparándolo con otros casos de títulos de deuda externa similares, "se observa una diferencia significativa".

"Mientras Colombia actualmente paga cerca de 6,6 % efectivo anual por bonos con plazos similares, el costo de la LPL sería aproximadamente 290 pb más bajo", asegura, como una forma de ilustrar las desemejanzas con otras naciones de la región que han acudido al FMI.

El peso colombiano lleva años de fortalecimiento y la inflación, aunque por encima de la meta del ente emisor, está lejos de lo que se vive en otros países. "En el contexto fiscal actual, resulta positivo que Colombia explore un acercamiento con el FMI", opina la ANIF.

Comparaciones puntuales

Este miércoles, Bloomberg reportó que Colombia "no parte de una crisis macroeconómica comparable" con la de Argentina, Bolivia y Ecuador. Para ello, el exgerente del Banco de la República, Juan José Echavarría, dio algunos detalles sobre casos puntuales.

"El problema es que Argentina es un despelote permanente y existe una división muy profunda sobre la necesidad de hacer el ajuste fiscal", declaró Echavarría. "Nosotros sí queremos hacer el ajuste fiscal", aseveró.

Mientras que Bolivia —en un escenario parecido al de Venezuela— llevaba años distanciado del FMI, abocado únicamente a la supervisión económica y a las consultas del Artículo IV, Bogotá tiene un acceso mayor a las fuentes de financiamiento occidentales.

Por último, está el programa de financiamiento terminado en 2022 por Ecuador, que "posteriormente enfrentó un nuevo deterioro macroeconómico y fiscal", menciona la ANIF. Para 2024 el país meridional solicitó uno nuevo.

"La experiencia de Ecuador muestra una modalidad de apoyo diferente a la observada en Colombia en 1999: mientras el acuerdo colombiano funcionó principalmente como respaldo contingente al programa de ajuste y no implicó desembolsos, el programa ecuatoriano combina financiamiento efectivo con consolidación fiscal y reformas. No obstante, en ambos casos el acuerdo está acompañado de metas cuantitativas e implementación de reformas", analiza la ANIF.