El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, ha consolidado su posición ante el presidente estadounidense, Donald Trump, en medio de choques con su propio personal y de una alta rotación entre los funcionarios a su cargo, informó este martes The Wall Street Journal, a partir de fuentes cercanas al asunto.
Más de una docena de funcionarios actuales y anteriores lo describieron como exigente y de mal genio. Varios altos cargos se fueron tras disputas con él.
El roce que genera Bessent quedó expuesto en enero, cuando Trump le pidió investigar denuncias de fraude en la comunidad somalí de Minnesota, pero consideró que John Hurley, subsecretario para Terrorismo e Inteligencia Financiera, demoraba su respuesta. En una reunión, lo confrontó delante de sus asistentes, le lanzó improperios y gritó tan fuerte que el personal cercano pudo oírlo. Semanas después habló de buscarle un cargo fuera del Departamento del Tesoro. Hurley terminó saliendo para ser embajador ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El episodio, sin embargo, no fue un caso aislado. Esa salida se sumó a una cadena de bajas de alto nivel: al cierre de agosto habían partido siete funcionarios que estaban bajo sus órdenes, justo cuando Bessent enfrentaba los mayores retos de su gestión.
El medio indica que el clima de tensión interna coincide con metas incumplidas del departamento que encabeza. Mientras Bessent lidera la presión económica contra Irán, sus planes económicos domésticos se han quedado cortos: el crecimiento de EE.UU. ronda el 2 %, el déficit sigue por encima del 6 % del PIB, la producción de petróleo subió en menos de un millón de barriles diarios y la deuda estadounidense superó los 40 billones de dólares.
Según las fuentes, pese a las críticas a su gestión dentro y fuera del departamento, Trump lo ha acercado, habla con él casi a diario y confía cada vez más en él para conducir la política económica del país.


