Mientras la atención se concentra en el ajustado resultado entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, otro dato dejó una marca histórica en las elecciones presidenciales de Brasil: 33.469.244 personas no acudieron a votar en la primera vuelta celebrada este domingo, lo que representa el 21,08% del electorado habilitado, según g1.
La cifra constituye el nivel de abstención más elevado desde 1998 y prolonga una tendencia ascendente registrada en las últimas elecciones generales. En 2010 faltó a las urnas el 18,12 % del electorado; en 2014, el 19,39 %; en 2018, el 20,33 %; y en 2022, el 20,93 %. Este año el porcentaje volvió a subir y alcanzó el 21,08 %.
El fenómeno adquiere mayor dimensión al considerar el tamaño del padrón electoral. El Tribunal Superior Electoral (TSE) había informado que 158.745.463 personas estaban habilitadas para participar de estos comicios, unos 2,29 millones más que en 2022.
La abstención, además, superó el promedio nacional en nueve estados. Mato Grosso do Sul encabezó la lista con un 23,88%, seguido por Río de Janeiro (23,33 %), Minas Gerais (22,82 %), San Pablo (22,56 %), Mato Grosso (22,21 %), Goiás (21,84 %), Rondonia (21,71 %), Espírito Santo (21,39 %) y Rio Grande do Sul (21,36 %).
El récord se produjo en unas elecciones cuyo resultado desafió los principales sondeos publicados antes de la votación. Flávio Bolsonaro terminó por delante de Lula en la primera vuelta pese a que encuestas como Datafolha, Quaest y AtlasIntel mostraban al mandatario con ventaja. Entre las explicaciones analizadas tras los comicios aparece un movimiento de "voto útil" entre electores de derecha hacia el candidato del Partido Liberal.
La combinación entre ese movimiento electoral, las diferencias regionales y una abstención superior a 33 millones de personas configura así otro elemento para analizar el resultado de la primera vuelta y el escenario de cara al balotaje del próximo 25 de octubre, fecha establecida por el calendario electoral brasileño.


