Adolescentes de EE.UU. se han convertido en los nuevos e inesperados proveedores de armas de los cárteles mexicanos, ya que entran al ilegal negocio no solo para ganar dinero, sino también por estatus social entre sus compañeros, reveló el diario The New York Times.
El extenso reporte se basó en entrevistas con cuatro jóvenes estudiantes que viven en Arizona y que explicaron cómo los adolescentes se han transformado en parte de "una mortífera red internacional" prácticamente sin salir de su casa, ya que usan plataformas de mensajería como Telegram, WhatsApp y Signal.
En su caso, reconocieron que le venden arsenal al Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más poderosas de México, y que empezaron a comprar armas como "un pasatiempo", gracias a la facilidad con la que se adquieren legalmente en EE.UU.
Pronto comprobaron que se las podían revender a narcos mexicanos y ganar miles de dólares. A las ganancias monetarias se sumó el estatus, ya que en redes sociales ganaban popularidad al posar con armas de fuego.
Ya sumergidos en el comercio de armas, los estudiantes menores de edad reclutan a otros mayores para que sean ellos quienes las compren; otros roban las armas que encuentran en sus casas y luego las ofrecen en canales encriptados de los servicios de mensajería.
Una vez que consiguen compradores, dejan las armas en casas de seguridad que les indican o las entregan a los intermediarios de los cárteles que las llevan a México.