Europa entra en el invierno sin su colchón de gas: ¿qué puede salir mal?

La política de la UE continúa favoreciendo el alza de los precios energéticos y el aumento de la inflación.

Europa entra en la temporada de calefacción con sus reservas de gas en uno de los niveles más bajos de los últimos años. Los almacenes estaban llenos aproximadamente al 72 % antes del inicio de la temporada, según datos oficiales.

En caso de un invierno especialmente frío y de nuevos problemas con los suministros de Oriente Medio, Europa podría verse obligada a comprar gas natural licuado (GNL) a precios elevados. Esto aumentaría las facturas energéticas y las presiones inflacionarias.

Colapso del modelo económico

La situación se explica por el deterioro de la economía tradicional del almacenamiento. El modelo era sencillo: comprar gas en verano, cuando la demanda y los precios suelen ser menores, almacenarlo y venderlo durante el invierno, cuando aumenta el consumo y el precio. En los últimos años, sin embargo, esta diferencia estacional prácticamente ha desaparecido.

Durante los meses de verano, los precios del gas siguieron siendo elevados debido a la competencia por el suministro mundial de GNL. La situación se agravó por el conflicto en Oriente Medio y los problemas relacionados con el estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del comercio mundial de GNL.

Al mismo tiempo, los operadores europeos siguen teniendo obligaciones de almacenamiento. Comprar gas caro durante el verano puede significar venderlo con pérdidas durante el invierno. Esto afecta a la rentabilidad de las instalaciones de almacenamiento. "No se puede reinvertir ni operar instalaciones de almacenamiento de forma sostenible a largo plazo si los diferenciales estacionales siguen siendo persistentemente negativos y las capacidades se comercializan por debajo de su coste", afirmó Michael Schmoltzer, responsable de regulación del almacenamiento de Uniper Energy Storage.

Si el invierno resulta especialmente frío, las reservas podrían agotarse más rápidamente. Y si los suministros procedentes de Oriente Medio no se recuperan, Europa tendría que competir por cargamentos adicionales de GNL caro, incluido el procedente de Estados Unidos.

'Autogolpe'