La Policía de la prefectura japonesa de Okinawa detuvo a un marine estadounidense de 20 años, destinado en la base aérea del Cuerpo de Marines de Futenma, como sospechoso de robar y asesinar a una mujer local.
Según la Policía, el cuerpo de una mujer de 39 años fue encontrado en una habitación de hotel. Un examen del cadáver reveló que la víctima murió por asfixia a causa de la compresión del cuello. El sospechoso niega las acusaciones.
"Brutal y atroz"
Las autoridades japonesas reaccionaron al crimen expresando su rechazo a lo sucedido. El gobernador de Okinawa, Genta Koja, indicó que el crimen causó "una gran conmoción entre los residentes de la prefectura que se ven obligados a vivir junto a la base y generará nuevas inquietudes".
"Tomaremos medidas estrictas, incluyendo una enérgica protesta ante el Ejército estadounidense y los Gobiernos de Estados Unidos y Japón, para garantizar que un incidente tan trágico no vuelva a ocurrir jamás", prometió.
La primera ministra del país, Sanae Takaichi, indicó que su Gobierno "presentó una enérgica protesta ante Estados Unidos y ha solicitado la máxima cooperación en la investigación, una estricta disciplina entre el personal militar estadounidense y medidas exhaustivas para prevenir la repetición de este tipo de incidentes y accidentes".
El canciller japonés, Toshimitsu Motegi, calificó el ataque contra la mujer de "brutal y atroz", mientras que el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, protestó ante el mando militar de EE.UU. en Japón y exigió cooperación con la investigación, apoyo a la familia de la víctima y medidas para evitar nuevos casos.
Manifestaciones en Tokio
Tras el asesinato, la noche del 4 de octubre, unas 100 personas se concentraron frente a la estación de Shinjuku, en Tokio, para protestar contra los crímenes cometidos por soldados estadounidenses.
En sus carteles podían leerse frases como: "El incidente en Okinawa es responsabilidad del Japón continental, todos debemos ser conscientes de ello" y "Todos deberíamos compartir de manera equitativa la carga de las bases militares estadounidenses".
No es un caso aislado
El reciente asesinato no es un caso aislado. Desde hace años, la presencia de fuerzas estadounidenses en Japón ha estado marcada por repetidos incidentes en los que se ha visto implicado personal militar norteamericano. La zona más afectada es Okinawa, donde se concentra la mayor parte de las bases militares.
Entre los casos recientes destaca el de un soldado del Ejército de Estados Unidos que agredió sexualmente a una mujer y le causó lesiones en abril de este año. Posteriormente, en mayo, otro militar estadounidense fue detenido bajo sospecha de haber robado una cartera y otros objetos a una conocida dentro de un taxi.