Un miembro del cuerpo técnico de Irlanda denunció que un jugador israelí le escupió durante un altercado en el túnel hacia los vestuarios en el partido de la Liga de Naciones de la UEFA que enfrentó a ambos combinados, marcado por la tensión en los últimos días debido al apoyo irlandés hacia la causa palestina.
Según medios locales, el denunciante sería el jefe de rendimiento deportivo de la selección irlandesa, Damien Doyle. Tras el empate 1-1, el seleccionador de Irlanda, el islandés Heimir Hallgrímsson, afirmó: "Sentí que intentaban intimidarnos desde el pitido inicial, así que les doy mucho crédito a los jugadores por mantener la calma".
Las tensiones entre ambos países escalaron tras la disputa del primer partido, jugado en Hungría en un clima de fuerte controversia, con llamados al boicot y gestos de protesta por parte de futbolistas irlandeses. El segundo encuentro, inicialmente previsto para jugarse en Irlanda, terminó disputándose en territorio neutral de Serbia a puertas cerradas.