La cadena de moda Zara se encuentra nuevamente en el centro de una severa controversia tras la comercialización de un disfraz infantil para Halloween que críticos y usuarios han comparado con los uniformes impuestos a las víctimas del campo de concentración de Auschwitz, informa The Independent.
La prenda, un conjunto de dos piezas (cárdigan y pantalones cortos) que se vende en línea por 39,99 libras esterlinas (poco más de 52 dólares), ha provocado una ola de indignación por sus líneas verticales, su acabado desgastado y unos patrones que algunos consideran similares al alambre de púas de los centros de exterminio nazis.
Ante las acusaciones vertidas en redes sociales —donde cibernautas acusaron al gigante textil de insensibilidad y sugirieron que solo le faltaba "agregar un número" para completar el atuendo—, la empresa describió oficialmente la prenda como un "disfraz infantil con diseño de rayas verticales, pespuntes decorativos, flor en la solapa y efecto desgastado". Mientras, algunos consumidores salieron al paso argumentando que el diseño evocaba más bien al icónico traje del personaje Beetlejuice.
Una polémica recurrente
Naomi Mestrum, directora del Centro de Información y Documentación de Israel, calificó la asociación con el Holocausto como algo "doloroso" y manifestó comprender la indignación del público, y señaló que el caso debe servir como "una lección para Zara". No obstante, aclaró que no solicitó la retirada formal de la prenda ni atribuyó intenciones maliciosas a su confección, y reconoció que quienes no cargan con esa memoria histórica no hacen la vinculación de forma inmediata.
No es la primera vez que la firma recibe acusaciones de esta índole: en 2014 tuvo que retirar una camiseta infantil a rayas con una estrella dorada por su similitud con los trajes de los campos de concentración, mientras que en 2007 retiró un bolso de sus tiendas debido a un bordado que guardaba semejanza con esvásticas.