Vladímir Putin expuso este miércoles las cuestiones clave cuya resolución podría conducir al fin del conflicto ucraniano y de las hostilidades.
Una de ellas es el Donbass, un problema que no radica en "un pedazo de tierra". De acuerdo con el presidente ruso, en la República Popular de Donetsk solo aproximadamente el 11 % del territorio sigue bajo control de Ucrania, y las autoridades ucranianas y europeas afirman que solo podrán mantener este territorio durante un periodo de entre un año y medio y dos años.
"Nosotros creemos que esto sucederá mucho antes, teniendo en cuenta el ritmo de avance de nuestras tropas", señaló. "La pregunta es: si la pérdida de esos territorios es inevitable, ¿tiene sentido aferrarse a ellos a costa de sacrificar a las personas, su seguridad y sus vidas?", agregó Putin.
El mandatario subrayó que para Rusia la importancia del Donbass no está en sus tierras, sino en su gente. "La cuestión es que debemos crear las condiciones no para una tregua, sino para una paz duradera, con una perspectiva histórica a largo plazo", señaló.
Si la parte ucraniana, "junto con sus patrocinadores occidentales, cuyo dinero roban constantemente", accede a unas condiciones que también resulten "aceptables" para Rusia, "sería mejor poner fin a estos graves acontecimientos, evitar más pérdidas en ambos bandos y llegar a acuerdos, tanto en el ámbito humanitario —que también incluye la lengua rusa"— como en otros aspectos, expuso Putin.
Persecución de la Iglesia
Paralelamente, el líder ruso destacó el hecho de que la comunidad internacional guarde silencio sobre "las cosas terribles que le están sucediendo allí a la Iglesia", en referencia a la persecución por parte de las autoridades ucranianas de la Iglesia ortodoxa ucraniana canónica (UPTs).
"Matan a los sacerdotes, echan a la gente de las iglesias, se apoderan de las iglesias, como si todo estuviera en calma, como si no pasara nada", describió. "¿Y por qué? Porque esto también está siendo utilizado por los patrocinadores occidentales —en este caso, los europeos— para lograr la separación definitiva tanto de los territorios como de la población respecto a Rusia, para crear condiciones que hagan imposible la coexistencia pacífica en el futuro. Todos estos elementos deben ser eliminados", aseveró el presidente.
Poca voluntad por parte de Kiev
En sus declaraciones, Putin hizo hincapié en la disposición de Moscú de entablar negociaciones con Kiev para lograr una solución pacífica al conflicto. "Estamos preparados para iniciar estas negociaciones y concluirlas lo antes posible, pero, por supuesto, bajo condiciones que sean aceptables para la Federación de Rusia, para nuestro pueblo, para el pueblo de Rusia", dijo.
Sin embargo, el régimen de Kiev no parece compartir esa misma iniciativa, señaló el mandatario: "Parece que, desde el otro bando simplemente no hay voluntad de detener estas hostilidades". En este contexto, Putin explicó que Moscú recibió una solicitud de Ucrania para reanudar las negociaciones y respondió de forma positiva. No obstante, precisó que Rusia está dispuesta a hacerlo solo después de sus elecciones parlamentarias.
"¿Y qué hicieron? Ellos mismos no celebran elecciones y encima intentaron perturbar las nuestras. Entre el 19 y el 20 de septiembre intentaron vulnerar el sistema de defensa aérea de Moscú; lanzaron más de 1.600 drones sobre Moscú y, sin cesar, atacaron colegios electorales en otras provincias de la Federación de Rusia", resumió Putin, agregando que seis miembros de las comisiones electorales fallecieron en los ataques.