Una publicación desveló que el Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, habría destinado un millón de dólares para el financiamiento de organizaciones civiles de derecha que se opongan a las decisiones del Supremo Tribunal Federal (STF), responsable de la condena al expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.
Según The Guardian, la Administración de Trump habría presionado al Departamento de Estado para que aportara más de 175 millones de dólares del Fondo para la Democracia y los Derechos Humanos a 43 causas que promueven el anticomunismo, el supremacismo y en favor de países aliados de Washington en Europa.
Entre quienes habrían recibido el financiamiento se encuentran las organizaciones civiles brasileñas que adversan al máximo tribunal.
El millón de dólares para el país suramericano, sostiene el citado medio, habría sido destinado al programa estadounidense 'Contrarrestando la guerra jurídica y la censura en Brasil', que va a dirigido a grupos de la sociedad civil que se oponen a la supuesta "extralimitación judicial y censura" del Supremo.
EE.UU. a la caza del Supremo brasileño
La injerencia estadounidense en las decisiones judiciales de Brasil quedó de manifiesto cuando en en julio de 2025, el Departamento del Tesoro sancionó al juez Alexandre de Moraes, uno de los togados que condenó a Bolsonaro por el intento de golpe de Estado que cometió en enero de 2023 contra Lula da Silva. La decisión fue inexplicablemente levantada seis meses después, en diciembre del mismo año.
Ese mismo mes, Trump firmó un comunicado donde sostenía que las "políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Brasil constituyen una amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional del país norteamericano. Esa declaración justificó la imposición adicional de un arancel de 40 % a las importaciones provenientes de Brasil sobre algunos productos, que se unió al 10 % anterior. Posteriormente, la decisión fue dejada sin efecto de forma parcial
La Administración de Trump considera que su aliado, Bolsonaro, ha sido "perseguido injustamente" y que el STF "ha dictaminado erróneamente" que el exmandatario derechista "debe ser juzgado por estos cargos penales injustificados".
Sobre la tirantes y discontinuas relaciones entre Brasilia y Washington, Lula le pidió recientemente a su par estadounidense, al que ha tildado de "amigo" en distintas oportunidades, que no intervenga en las elecciones del próximo domingo donde se enfrenta a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente condenado a 27 años de cárcel.


