El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó que, en el mundo, se ha provocado una escasez de diésel y que el combustible ruso no llega a los mercados debido a la "campaña de 40 días" de Vladímir Zelenski.
El líder ruso recordó que, en los primeros días, las fuerzas ucranianas destruyeron 40 barcos civiles rusos y, a lo largo de la campaña, un total de 100, ante lo cual Moscú se vio obligada a responder.
"Ellos empezaron. Toma, fascista, una granada de un soldado soviético. Ahora no te gusta", declaró Putin, citando una frase de una película soviética.
Lo mismo ocurrió con los ataques contra las instalaciones energéticas, que obligaron a Rusia a prohibir la exportación de su diésel. Y, en este contexto, surgieron iniciativas para establecer una tregua energética, que anteriormente había sido planteada por Estados Unidos.
Putin explicó que la esencia de una de esas propuestas era que, si se ponía fin a los ataques, habría más diésel disponible, un combustible que, según señaló, es muy necesario, por ejemplo, en Estados Unidos.
Sin embargo, añadió que habría más diésel en Rusia porque, a pesar de esas iniciativas, las sanciones contra el sector energético ruso continúan vigentes.
"¿Cómo va a llegar nuestro diésel al mercado mundial mientras se mantengan las sanciones? De ninguna manera. ¿Y nosotros, en respuesta a ello, deberíamos dejar de atacar objetivos que son económicamente sensibles para ellos? Pero, estarán de acuerdo, esto simplemente parece absurdo", subrayó.
Al mismo tiempo, el líder ruso señaló que todas estas propuestas pueden ser discutidas, pero que es necesario partir de los "intereses mutuos".
- El Gobierno ruso anunció la prórroga de la prohibición de exportar diésel hasta finales de octubre, con el fin de reducir el impacto del déficit mundial sobre los consumidores rusos.
El problema de diésel no se limita únicamente a Rusia. El cuello de botella se encuentra cada vez más en la capacidad mundial de refinar crudo y convertirlo en diésel, gasóleo y otros refinados. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) señala que los precios de los productos refinados han aumentado mucho más que los del crudo, mientras los márgenes de las refinerías del Atlántico han alcanzado niveles récord.
Uno de los principales factores detrás de esta situación es la guerra de Estados Unidos contra Irán y las interrupciones provocadas en las rutas de suministro de Oriente Medio. La AIE calcula que las exportaciones de productos refinados y GLP (gas licuado de petróleo) de los países del Golfo se redujeron casi un 60 % respecto a los niveles de febrero, mientras el tránsito por el estrecho de Ormuz continúa severamente limitado.