EE.UU. da un ultimátum a Berlín y París por el diésel, ¿qué le queda a Europa?

La presión llega cuando el Viejo Continente, sin suministro ruso y con Oriente Medio en jaque, depende más que nunca del combustible estadounidense.

La administración de Donald Trump ha exigido a Alemania y Francia que liberen sus reservas de emergencia de diésel para ayudar a aliviar los precios globales del combustible, según informaron tres fuentes cercanas a las conversaciones citadas por Reuters. La advertencia es clara: si no lo hacen, Estados Unidos podría imponer una prohibición a las exportaciones de diésel.

Los funcionarios estadounidenses están particularmente frustrados con París y Berlín, al considerar que incumplieron los compromisos adquiridos en la liberación coordinada de reservas acordada a principios de año por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para compensar las interrupciones vinculadas a la guerra contra Irán. Una segunda fuente, con sede en una capital europea, declaró que EE.UU. ha pedido a la UE que libere 120 millones de barriles de diésel en los próximos 6 meses.

La presión golpea precisamente el punto más débil de Europa: tras prohibir las importaciones rusas y con la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán interrumpiendo los suministros de Oriente Medio, el continente ha quedado cada vez más expuesto al diésel estadounidense.

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El polvorín de los precios

Los precios del crudo, la gasolina, el diésel y el combustible para aviones se han disparado desde el inicio del conflicto bélico el pasado 28 de febrero. En EE.UU. la gasolina supera los 4 dólares por galón y el diésel ha rebasado el récord de los 6 dólares. Las reservas estadounidenses cayeron a su nivel más bajo desde octubre de 1982: 283,8 millones de barriles al cierre de la semana del 25 de septiembre.

Este contexto ha intensificado la presión sobre la administración Trump antes de las elecciones de noviembre, claves para el control de la Cámara de Representantes. Preguntado el pasado domingo sobre un posible veto a la exportación de diésel, Trump dijo que lo evaluaba "muy seriamente".

Europa, contra las cuerdas

El mercado europeo del diésel vive uno de sus episodios más tensos en años. Desde el 2022, la UE ha reducido drásticamente sus importaciones rusas: el crudo marítimo ruso casi ha desaparecido y la cuota de gas ruso cayó del 45 % al 12 %. La escalada en Oriente Medio encareció el petróleo y el gas, presionando a hogares y empresas, provocando cierres industriales, despidos y un debilitamiento económico progresivo.

El problema no es solo el precio del petróleo, sino la capacidad mundial de refinar crudo. La AIE señala que los precios de los refinados han subido mucho más que los del crudo, con márgenes récord en las refinerías del Atlántico. Uno de los factores clave es la guerra de EE.UU. contra Irán y las interrupciones en Oriente Medio: la AIE calcula que las exportaciones de refinados y GLP del Golfo cayeron casi un 60 % respecto a febrero, mientras el tránsito por el estrecho de Ormuz sigue muy limitado.

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El diésel depende de una cadena más ajustada que el crudo: no basta con tener barriles, hacen falta refinerías operativas, conversión, almacenamiento, transporte y rutas abiertas. Cuando varios aspectos fallan a la vez, cualquier interrupción adicional golpea desproporcionadamente el precio final. En agosto, las exportaciones combinadas de diésel de Rusia y el Golfo estaban 1,6 millones de barriles diarios por debajo de febrero, cuando representaban cerca del 45 % del comercio marítimo mundial de diésel y gasóleo. De ahí que el diésel suba más rápido que el crudo: el mercado pasó de preocuparse por el petróleo a enfrentar escasez de refino.

La situación energética europea sigue siendo vulnerable: los depósitos de gas de la UE están llenos solo al 67 %, frente al 80 % del año pasado. Los analistas advierten de posibles subidas invernales, especialmente ante la prohibición de importar GNL ruso desde el 1 de enero de 2027.

La mano de Kiev

A esa presión se suman los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas y de transporte en Rusia. Las refinerías rusas sufren agresiones del régimen de Kiev, pese a que Trump instó a Zelenski a reducir la intensidad de los ataques. El mandatario subrayó que esas agresiones generan "un problema mundial", porque en Rusia "se hace gran parte del refinado".

Europa está especialmente expuesta por su parque automovilístico y su transporte consume enormes cantidades de diésel para mercancías, agricultura, construcción e industria, y depende de importaciones. Un camión que paga más por litro encarece el transporte; una empresa agrícola, la maquinaria; una logística, cada trayecto. Esos costes acaban trasladándose a alimentos, productos industriales y servicios.

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Sin margen de maniobra

Washington se ha vuelto una fuente alternativa clave de diésel justo cuando Rusia y Oriente Medio recortan suministros. En el tercer trimestre del 2026, EE.UU. se encaminaba a enviar unos 360.000 barriles diarios a Europa, frente a los 250.000 de antes de la guerra, según S&P Global Commodities at Sea.

Europa depende cada vez más del diésel estadounidense precisamente en el momento en que Washington amenaza con cerrar el grifo si Berlín y París no liberan sus reservas, una presión que llega cuando el continente atraviesa su mayor vulnerabilidad energética en años.