El Ministerio de Defensa de Taiwán busca cuadruplicar sus reservas de municiones de combate, pasando de un nivel de autonomía de 30 días a uno de 120 días, mediante un programa de seis años valorado en casi 868 millones de dólares, según el proyecto de presupuesto para el próximo año, citado este martes por Taipei Times.
La iniciativa tiene como objetivo reforzar la capacidad de la isla para sostener operaciones militares en caso de un posible bloqueo por parte de China. Dentro de ese plan de reabastecimiento, el Ministerio ha destinado alrededor de 229 millones de dólares para reponer munición durante el próximo año, y se prevé una asignación similar en el siguiente ejercicio.
El teniente general Huang Wen-chi, director del Departamento de Planificación Estratégica, afirmó que el programa debe acelerarse para reemplazar la munición consumida en maniobras y entrenamientos, que se han vuelto cada vez más frecuentes.
Antes de que las líneas de producción locales alcancen plena capacidad, las Fuerzas Armadas taiwanesas darán prioridad a compras específicas de proyectiles de 120 y 105 milímetros para tanques, munición de cañón de 30 milímetros, cargas propulsoras de obuses de 155 milímetros y explosivos de alta energía.
Priorizar la compra de armas de EE.UU.
Estas adquisiciones y la expansión de las fábricas de armas formaban ya parte de una ley especial de defensa evaluada inicialmente en casi 39.000 millones de dólares. Sin embargo, el Legislativo taiwanés redujo ese monto a 25.000 millones y optó por priorizar la compra de armamento fabricado en EE.UU., dejando fuera la munición de uso general y la ampliación de la capacidad industrial local.
- China, al igual que la inmensa mayoría de las naciones, considera a Taiwán, que se autogobierna desde 1949, parte inalienable de su territorio.
- La situación en el estrecho de Taiwán se agrava debido a los ejercicios militares regulares de las fuerzas de la isla con el uso de armas de EE.UU. y a los simulacros con otros miembros de la OTAN y aliados en la región; sin embargo Pekín insiste en que la vía militar sería un último recurso para resolver la disputa y, aunque China se reserva ese derecho como cualquier Estado soberano, desea evitarlo.